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Cajón desastre

UNA AVENTURA DIFERENTE

UNA AVENTURA DIFERENTE

- ¿Habéis terminado los bocadillos?- le respondió preguntando su madre.

Ante la respuesta afirmativa de su hija, Mari Carmen apareció con una caja del dulce solicitado.

- ¿Cómo vais?- se interesó por el trabajo de las chicas.

- Yo llevo tres capítulos- informó Luisa con alegría.

- Yo voy pachín-pachán- dijo Rocío haciendo girar la muñeca.

- Yo estoy terminando el segundo capítulo.

- Pues seguid, seguid. Y cuando hayáis terminado me los leéis

Cada vez que Mari Carmen las animaba de esa forma, la imaginación de las muchachas se ponía en marcha como por arte de magia, igual que si hubiera formulado un conjuro. De modo que al finalizar la jornada, Luisa casi había acabado su quinto capítulo, Rocío opinaba que ya iba bien y Raquel estaba muy contenta porque se le había ocurrido una nueva intriga para su cuento espacial.

El domingo se tomaría vacaciones y no reanudarían el trabajo hasta el lunes, después de "Islas perdidas", por supuesto. Antes de eso tenían que ir al colegio y hacer los deberes del día.

Y llegó el lunes, transcurrió la mañana, asistieron a las clases de la tarde y tuvieron que desconvocar la reunión porque les habían puesto deberes de Lenguaje, Sociales, Matemáticas y Religión, y no iba a darles tiempo para hacer otra cosa.

- Mañana nos juntamos otra vez- dijo Rocío hablando también por sus dos compañeras.

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2 comentarios

Raquel -

¡So pinche golosa!

Anónimo -

Si los dulces que os llevaba tu madres eran hechos por ella, no me estraña que os deleitaran, pero seguir escribiendo en vez de seguir comiendo... sobre todo esas flores que ella hace.
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