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Cajón desastre

Cine

"El código Da Vinci" o el despropósito

"El código Da Vinci" o el despropósito

Quien no haya leído la novela, va a encontrarse con un buen thriller, interpretado por buenos actores; la película resulta quizás un poco larga, pero no se pierde el interés. Es puro entretenimiento. Quien vaya al cine habiendo leído previamente la novela de Brown, va a encontrarse con algunas licencias innecesarias, con algunos cambios importantes respecto a la historia que se cuenta en el libro, en algunos casos se trata de detalles sin importancia; en otros, afecta directamente a la relación entre personajes. El despropósito al que hace referencia el título de este artículo es el revuelo de polémica que han levantado tanto la novela como la película. Lo más sensato respecto a esto se lo he oído a dos personas: a mi amiga, que opinó "Es una novela, y ya está", y a un espectador de un programa televisivo, que, redundando en esta idea, dijo lo siguiente: "Es una novela, y nada más. Es como creer que el Macondo de García Márquez existe". Todo lo demás es sacar los pies del tiesto.

Volviendo a la película, destaco el buen hacer de un actor al que admiro, Jean Reno. Y confieso que para mí ha sido un descubrimiento Paul Bettany, el intérprete del albino Silas (por cierto, uno de los personajes más interesantes de la novela).

Lo último: una asociación de albinos ha protestado por la imagen que de ellos se da en la película. Con tal de protestar... Es como si las morenas protestáramos porque en una película determinada una morena asesina a alguien y pensáramos que eso nos da mala prensa.

HOMENAJE

HOMENAJE

Esta foto quiere ser un pequeño homenaje a una gran actriz, la incomparable Barbara Stanwyck, una mujer que supo ganarse el respeto y la admiración personal y profesional del público y, lo que es más difícil, de sus compañeros, que supieron reconocer su talento, su generosidad y su buen hacer dentro y fuera de los platós. Mi admiración y mi profundo respeto a través de estas líneas hacia una de las actrices más grandes que ha dado el cine.

Sean Connery, sir, tercera entrega.

Sean Connery, sir, tercera entrega.

Una risa abierta diferente a la sonrisa irónica característica de Connery. Supongo que es la broma del sombrero lo que le induce a reir. En cualquier caso, denota un sentido del humor algo distinto del que esperamos al percibir el puntito irónico de su mirada y su sonrisa. Adorable en ambos casos.

Sean Connery, sir, segunda entrega.

Sean Connery, sir, segunda entrega.

Me gusta esta imagen porque el gesto de Connery confirma la inmejorable opinión que se han formado de él cuantos compañeros y compañeras de rodaje ha tenido, y que es absolutamente contraria a la que se han empeñado en difundir algunos medios de comunicación, interesados sabe Dios por qué motivos, en hundir la reputación de compañero generoso y hombre amable que se ganó entre quienes compartieron trabajo con él. Aquí vemos un ademán tierno del actor, una caricia  en el pelo de Ursula Andress durante un descanso del rodaje de "Dr. No". ¡Quién fuera ella!

Sean Connery, sir, primera entrega.

Sean Connery, sir, primera entrega.

Como no se puede decir nada nuevo sobre Sean Connery, y loar su talento indiscutible es reiterativo hasta la exasperación, propongo a mis lectores un juego: hagamos extensos pies de foto para las imágenes que aparezcan en cada artículo.

Da comienzo el juego:

Elegancia, prestancia, apostura, belleza varonil, sonrisa enigmática y mirada irónica, combinación irresistible a la que se añaden extras como el espectacular coche y el impresionante paisaje. Una de mis fotos favoritas. 

Syriana o la ceremonia de la confusión

Syriana o la ceremonia de la confusión

¿Buena película? No sé; valiente, sí; realista y verosímil, también. El argumento, sencillo; su desarrollo en imágenes, confuso. Se presentan la trama y los personajes como si se desparramaran sobre la mesa las piezas de un puzzle y se les fuera echando un vistazo rápido, demasiado rápido para familiarizarse con ellas y facilitar la tarea de encajarlas. Esa presentación en escenas breves y rápidas genera una confusión innecesaria: da la sensación de que hay más personajes de los que en realidad son, y más hilos argumentales. ¿De esta manera te obligan a prestar atención y a pensar? Puede, pero también se consigue con un desarrollo narrativo más claro. Las interpretaciones, impecables.

Un clásico

Un clásico

Siempre me recordó su mirada la de Gable, y lo comenté en un artículo anterior. No soy la única en ver el claro parecido. Quiero compartir con los lectores de esta página esta imagen espléndida que corrobora de forma obvia mi impresión. De esta foto me sirvo para confirmar visualmente mi opinión: Clooney es un clásico por buen hacer, por buen estar, por apostura y galanura a la antigua.  Clooney es único, sin comparaciones.

Carta de amor adolescente para George: el destinatario

Carta de amor adolescente para George: el destinatario

Carta de amor adolescente para George (2ª)

Carta de amor adolescente para George (2ª)

Carta de amor adolescente para George (3ª)

Carta de amor adolescente para George (3ª)

Carta de amor adolescente para George (1ª)

Carta de amor adolescente para George (1ª)

Caballero Clooney

Caballero Clooney

He de confesar mi educación anticuada y mis modales obsoletos. Pertenezco a una generación que daba mucha importancia a las formas, a los llamados buenos modales. No creo, como las feministas radicales, que la actitud que se muestra en la imagen implique menosprecio de la mujer, todo lo contrario. El caballero y caballeroso Clooney besa la mano de Raquel Weisz con respeto y casi con veneración. Querido George, me has dado una razón más para admirarte; me has devuelto a la adolescencia cuando al perderla perdí mi mitomanía recalcitrante. Siento por tí un amor platónico de jovencita soñadora y sé que si me besas como lo haces en la imagen con tu compañera, me derrito como chocolate puesto al fuego. Te equivocaste de Raquel, querido.

En otros menesteres

En otros menesteres

Curiosa fotografía de dos grandes estrellas ejerciendo de militares en la vida real. Ocurrió durante la segunda guerra mundial. Ellos no necesitan presentación: Clark Gable y James Stewart.

Otra Ava

Otra Ava

Ava Gardner en una imagen preciosa de colorido kitch absolutamente evocador. No sé a qué película corresponde esta foto. Ni siquiera sé si en realidad se trata de un fotograma de promoción. Tal vez es sólo una fotagrafía del estudio para la prensa. En cualquier caso, los ojos de Ava reflejan una serenidad que desmiente esa pose entre altiva y sensual. Mira a la cámara, pero su pensamiento está en otro lugar. ¿En qué pensaría mientras posaba? ¿Qué clase de idea le proporcionaba la paz que se advierte en la mirada? Más allá de cualquier otra consideración, la foto es preciosa y es una gozada contemplarla.

MADUREZ ESPLÉNDIDA

MADUREZ ESPLÉNDIDA

Bellísima en tu madurez, Ava Gardner. Preciosa foto de  la espléndida madurez de una de las mujeres más hermosas que se han dedicado al cine. Actriz de talento (Inmensa en MOGAMBO), vividora innata, y guapa hasta el extremo. Bien se refleja en la imagen.

Ave, Ava

Ave, Ava

Ave, Ava Lavinia. Te saluda por mi boca tu legión de admiradores. Bella hasta el extremo. Tu talento, indiscutible, como tu hermosura. Pero no es eso lo que quiero alabar hoy. Tuviste el valor de elegir y el coraje de vivir como habías elegido. ¿Te equivocaste? Tal vez, como todos, pero hiciste lo que querías hacer, te atreviste a vivir, porque era vida lo que te sobraba, y por eso te admiro, equivocada o no, Ava Lavinia Gardner, bella entre las bellas, apuraste la vida con una pasión que venció todos los miedos y las trabas. Ave, Ava, equivocada o no, viviste intensamente y te admiro por ello.

DE CINE 5

DE CINE 5

La divina y El animal más bello del mundo. Así eran llamadas en sus respectivas épocas de esplendor. Garbo, hierática, divinamente hermética, divinamente etérea. Ava Gardner, pura vida, erotismo en estado salvaje, mujer mujer. Me encanta en Mogambo, una mujer de vuelta de todo, pero toda corazón, y con una cierta ingenuidad y un algo de desvalimiento que enamoran. El mito y la estrella, la divina y la humana, tremendamente humana. Más allá del cine.

Katharine Hepburn, única

Katharine Hepburn, única

Katharine Hepburn es única. Mujer extremadamente inteligente, culta, con un talento inmenso como lo demostró en su larga carrera cinematográfica, perfecta en todos los géneros, una reina dentro de la pantalla y fuera de ella. Una mujer que sufrió por amor y no supo o no pudo acabar con ello, a pesar de su inteligencia, su fuerza y su carácter independiente, a pesar de su posición y a pesar de todo. Una mujer bellísima cuya belleza no se ajustaba a los cánones estéticos de la época. Ésa es Katharine, la mujer, la actriz, especial.

LO MEJOR DE CASABLANCA

LO MEJOR DE CASABLANCA

Éste es el personaje que más me gusta de "Casablanca " , el prefecto de policía francés, interpretado por Claude Rains, un actor inmenso, el perfecto prefecto, si se me permite el juego de palabras. Su réplica a Rick cuando la policía hace la redada en el local de éste: "¡Qué vergüenza! Me he enterado de que en este local se juega" (No recuerdo si es exacta, prometo revisarla y corregirla si es preciso), cuando él mismo estaba participando en el juego de la ruleta para cobrar su cohecho, es de lo mejor de la película y una de las frases cumbre del cine. No se puede ser más cínico y con más estilo.

Revisión prometida, revisión efectuada: el propio prefecto da orden de cerrar el local y aquí empieza el diálogo:

RICK.- ¿Con qué derecho me cierra usted el local?

PREFECTO.- ¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo! He descubierto que aquí se juega.

Acto seguido, aparece un empleado del casino para entregarle sus ganancias.

RESOLVIENDO UNA DUDA

RESOLVIENDO UNA DUDA

Querido (o querida) comentarista anónimo/-a: Seguro que al ver esta foto, caerás en quién es Barbara Stanwyck. Pertenece (la foto) a la promoción de una estupenda película, "Bola de fuego", en la que Missi (así la llamaban sus colegas) interpreta a una cabaretera simpática, desenvuelta y dicharachera, novia de un gánster, de la cual se enamora un tímido profesor, Gary Cooper; éste dirige la labor de varios sabios que preparan una enciclopedia, y se ocupa a su vez de la Lengua. Un día se da cuenta de que no sabe cómo se habla realmente en la calle, debido al mucho tiempo que llevan encerrados dedicados a esa tarea, y decide investigar, realizar trabajo de campo. Y es entonces cuando conoce a la maravillosa cabartera. A partir de ahí, risas, ternura, buenas intenciones... Es, insisto, una película estupenda de la cual hay una versión musical posterior interpretada por Danny Kaye y Virginia Mayo. Es inolvidable la deliciosa ingenuidad del sesudo profesor, que se moja la nuca con un pañuelo empapado para calmar su excitación sexual a la vista de la preciosa cabaretera, como inolvidable es : "Esto es un yum. Esto otro yum. Y esto es yumyum". O la escena en la que le él le confiesa lo que sintió al ver el reflejo del sol a contraluz en el pelo de ella y la muy coqueta se sitúa donde se pueda repetir el efecto. Inolvidables son los profesores que tratan a la joven como una verdadera dama y la convierten en objeto (o sujeto) de una admiración forzosamente platónica, y los personajes elegidos para estudiar el argot, con aquél que, a su vez, se sirve de los profesores para ganar un concurso de cultura general. Y el bugui de la cerilla, hoy diríamos marchoso... Todo es una delicia en esta película. Missie y Cooper ya habían sido pareja el año anterior, si mis datos no fallan, en "Juan Nadie", de Capra. Y desde luego, había química en pantalla entre ellos. El reparto no puede ser más acertado.

FE DE ERRATAS: Me fallaron los datos, ya que ambas películas son del mismo año, 1941. También en 1941 rodó con Henry Fonda otros dos filmes: "Me perteneces" (no la he visto, no puedo opinar), y la divertida "Las tres noches de Eva"

Una curiosidad: uno de los profesores hace el papel de camarero joven en Casablanca.