Blogia
Cajón desastre

Defensa del consumo

Defensa del consumo

Consumir es un deseo universal que todos procuramos satisfacer para sentir el placer que nos proporciona disfrutar de esto y de aquello, probarlo todo, experimentarlo todo. El que consume, prueba, esto no hay prueba que lo rebata, y el que prueba y cata aprende. Y si aprende gozando, ¿qué más pedir?

Con sumo gusto consumimos y al consumir aprendemos, sensaciones, formas, pensamientos.

Querría, si pudiera, hacer un elogio del objeto de consumo, pero ya su nombre es un poema: sacrificado objeto de consumo. Sí, sacrificado en aras de nuestro placer y de nuestra instrucción.

¿Cómo andar por esta vida sin consumir aunque sea un pedacito de pan diario? Y ya puestos, ¿por qué no aprender cada día de una pierna de cordero y experimentar el placer de saborearla? ¿Cómo apreciar la vida sin esas comodidades que nos procuran objetos de consumo como un sillón confortable, una mesa que no cojea, unas bonitas cortinas?

Otros objetos de consumo alimentan igualmente el espíritu: ¿se puede ampliar mucho éste sin consumir libros, sin consumir buena música, sin consumir tantas y tantas cosas que abren nuestras mentes y nuestros corazones?

Deliberadamente he evitado elogiar los objetos de consumo lujosos, pero ya no resisto la tentación de hacerlo. ¿No es una gozada disfrutarlos si se poseen? ¿No se disfruta soñando poseerlos?

Las cosas que no sirven para nada son las que nos hacen más felices.

Así pues, para vivir hay que consumir, y el que no consume, amigo, se consume.

 

0 comentarios