Google

Colabora. Di STOP a la pornografía infantil
Rincón creativo | Cajón desastre

Cajón desastre


http://espacio1999.blogia.com

Todos tenemos algo que decir.
Todos necesitamos que nos escuchen.

NUEVA DIRECCIÓN:
http://espacio1999-raquel.blogspot.com/

Temas



Archivos

Enlaces

CAJÓN DESASTRE (Todos los artículos del nuevo Cajón)

Cine

El sobrao

Rincón creativo

Educación

Salud

Literatura


Se muestran los artículos pertenecientes al tema Rincón creativo.

23/11/2006

CALMA

Bien.

Lo bueno,

lo perfecto

están aquí,

ahora.

Se hace aire la paz

y se respira

a fondo

hasta invadirte.

Serenidad infinita

de un momento,

apacible la tarde

me trae calma.

© Raquel Méndez 198...

23/11/2006 10:30. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 5 comentarios.

17/11/2006

Seguiré avanzando

Harta, dolida y sola,

a bordo de la vida

voy en cubierta, a la intemperie

con el corazón a proa.

Siempre avanzando

a pesar de todo,

a pesar del dolor y de hastío

hacia adelante siempre

y sobre las olas.

Cualquier día un golpe de mar

será más fuerte

y -cómplice el viento-

sepultará mi dolor atenazante,

pasto seré de tiburones,

seré la muerte y seguiré avanzando.

©  Raquel Méndez, 198...

17/11/2006 07:05. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

13/11/2006

Homenaje al Cine Negro

SCARFACE

Corazón blindado,

templo

del dólar rojo

que atesora vacíos

y metralla.

Se da lo que se tiene:

muerte a manos llenas;

frío matadero, la ciudad,

decorado, oropel

de rubís intermitentes que no ocultan

al muerto del callejón

entre cubos de basura,

espalda del nigth club;

jazz y metralletas

ritmo de metal y fuego

ritmo caliente de sangre

corriendo entre copas de champán.

 

©  Raquel Méndez

 

19-Mayo-1990 

13/11/2006 11:04. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

07/11/2006

El tiempo ha muerto

El tiempo

ya no cuenta.

Las horas se detienen

los minutos.

Un grito

-¡muerte a los relojes!-

un grito cuyo eco

dispersa a los fantasmas:

de sesenta en sesenta

van huyendo.

Desde siempre el ahora

para siempre se ha instaurado.

Y grito

¡Ya no hay tiempo!

 

RAQUEL MÉNDEZ 


07/11/2006 07:08. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 2 comentarios.

04/11/2006

LA CASA DESHABITADA

Nadie llama a la puerta

de la casa deshabitada

cuando la noche la envuelve

de silencio, hechizo y magia.

Y la casa llora

lágrimas de luna y pena

llora la casa su llanto

de pura y simple tristeza.

© RAQUEL MÉNDEZ

04/11/2006 22:34. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 4 comentarios.

01/11/2006

TU AMOR ME CREA

Nada,

menos que nada soy

si no me amas.

Tu amor me crea

y sin él

se diluye mi existencia

en un mar infinito de vacío.

Nada soy si no me quieres,

si tu amor no me llena de sentido,

eco sin voz,

luz sin estrella,

reflejo sin imagen reflejada,

triste melodía sin hacedor.

©RAQUEL MÉNDEZ PRIMO 

01/11/2006 20:24. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

Leñera

20061101082927-lenera-blog.jpg
Haciendo acopio para el invierno.
01/11/2006 08:26. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 7 comentarios.

31/10/2006

De artesanía

20061031065300-la-habitacion-de-gonzalo-blog.jpg
Pues sí, manufactura de aguja, cordoncillo. Para adornar la cama de Gonzalo.
31/10/2006 06:53. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 4 comentarios.

Dalia de otoño

20061031042738-dalia-blog.jpg
Todavía hay dalias en mi patio
31/10/2006 04:26. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 4 comentarios.

29/10/2006

PORQUE NADA PERMANECE

Llovía en la ciudad;

líquido urbano negro y sucio

arrastrando inmundicias

en su correr por las aceras.

Gotas de odio

horadando una a una

gris el asfalto

de calles devastadas.

¿No habrá esperanza aún

para la luz,

para el rayo de un sol

no envilecido?

¿Un jirón de cielo

podré hallar todavía

donde sólo basura

perciben los sentidos?

Hogar diseminado

en fragmentos personales

guerra, ocaso, destrucción,

muerte en todas las esquinas,

hedor de podredumbre,

torbellino de locuras sin sentido,

carrusel desbocado de la noche,

paroxismo sangriento y meditado,

rito caníbal de cadáveres vivientes

que aguardan ansiosos a los vivos moribundos

prestos a devorar sus vísceras calientes

carnaval de sádicos fantoches

que ocultan malamente su crueldad desenfrenada

bajo el cartón quebradizo de máscaras grotescas,

cuerpos descarnados,

ojos sin rostro,

miembros esparcidos,

semillas de horror

que fructifican

en los campos abonados

con muertos ya corruptos;

pasión demencial de lo prohibido,

fuerza atroz incombatible,

te destruirás a ti misma

porque nada permanece,

porque todo se derrumba,

porque todo retrocede

hacia su origen en el infinito inexistente

hacia el escalón primero y último

del que partió y al que ahora llega,

tras recorrer todo el camino,

circular,

y porque a pesar de todo

aún creo en los hombres.

RAQUEL MÉNDEZ. 

29/10/2006 14:26. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 8 comentarios.

21/10/2006

Ya no sé

Solaz,

sosiego fingido,

sima disfrazada de paz plena,

nada

es lo que parece,

la nada,

el mundo lleno de nada;

ahondo y me pierdo

en el vacío,

ya no sé,

sólo imagino

y creo más nada

que puebla mi cabeza,

vértigo,

nada eterna

infinita nada sin fondo

que devora olvidos.

Presencias sólo,

presencias de la nada

hermosas, atroces

presencias del no ser.

Imágenes tan sólo,

apariencias de la nada

insondable y angustiosa.

Anegados en nada

mis recuerdos,

imagen de una imagen,

nada bañada en sentimientos que son nada

No es posible la paz,

la paz no existe,

no existe el mundo,

es sólo una palabra

inexistente.

Clama la nada

por un dios libertador,

omnipotente,

clama con un grito

imagen de sí misma,

un grito inaprehensible

que no es nada;

atrapada en sí misma

la nada generando nada

le grita a Dios que la destruya

porque sólo en la muerte está su salvación.

Nada doliente,

sufrimiento de partos

necesarios y vacíos,

trágica nada,

al fin Dios te escuchó.

16 de Febrero de 1987

Raquel Méndez Primo

21/10/2006 15:36. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

13/08/2006

Breves relatos: VOYEUSE

20060812223302-voyeuse.jpg

Bendito aislamiento que le permitía tener las ventanas libres de persianas y cortinas en la seguridad de que nadie podría verlo.

Aquella escultura viva de alta estatura y proporciones perfectas estaba muy lejos de imaginar que alguien lo observaba. Pero así era.

Ella, la mujer de la casa del cerro, dedicaba su tiempo a contemplarlo a través de un telescopio que cuando se instalaron allí no quería; accedió al fin a tenerlo porque su marido estaba interesado por aquel entonces en la astronomía; un gusto que, como todos los suyos, fue pasajero y breve. Allí se quedó el instrumento y ahora lo utilizaba ella para fines que su esposo no hubiera sospechado jamás.

Desde su puesto de observación tenía acceso visual a todas las habitaciones de la casa del joven, salvo a una.Tampoco podía ver la entrada. Y allí, ante la lente cómplice, pasaba todas las horas que el joven estaba en su vivienda. Le gustaba contemplarlo durante el aseo, y cuando se duchaba, le excitaba contemplarlo cuando él satisfacía sus más naturales necesidades. Lo miraba cuando comía, y cuando arreglaba su casa, sin más ropa que unos boxer; lo observaba cuando el joven se sentaba a la mesa y comía mirando la tele, y cuando, arrellanado en el sofá veía una  película para entretener sus noches solitarias. Lo miraba dormir, y masturbarse tumbado sobre la cama.

Ella, una mujer de madurez espléndida, frígida para un marido que complacía el menor de sus caprichos sexuales, incluso aunque le humillasen o le causaran dolor físico, se excitaba hasta el clímax ante la contemplación absoluta de un joven que  realizaba sus actos cotidianos con la naturalidad del que no se sabe observado.

No siempre tenía ella ocasión de dedicarse a esta furtiva contemplación de una escultura cincelada en carne viva. No siempre estaba el joven en su casa ni faltaba siempre de la suya el marido desavisado.

Esa tarde ella estaba inquieta; llevaba unos días sin poder verlo. Mientras preparaban la mesa para cenar, su marido le dijo que  después bajaría al Casino, a echar una partida nocturna de mus. Naturalmente, ella no puso inconvenientes. Con su mejor sonrisa le animó a hacerlo con la indicación expresa de que no se apresurase en volver, que ella estaría bien y comprendía que el juego suele prolongarse más de lo que uno prevé.

Después del café de sobremesa, la mujer se quedó sola. Miró por la ventana y vio a su marido bajando por el camino en la vieja moto que sólo utilizaba para eso. Recogió deprisa y fue a su dormitorio. El joven estaba en su casa, había luz en algunas habitaciones, pero  pasaba el tiempo y no aparecía ante su vista. No podía más, tenía que verlo. Cuatro días sin contemplar aquel cuerpo desnudo la habían llevado a una impaciencia extrema que no podía soportar más. Tomó una decisión en cierta medida audaz. Rebuscó en el armario de los trastos unos prismáticos y, con el binocular colgado al cuello, bajó un trecho de cuesta hasta que encontró un buen lugar para observar: lo bastante alto para tener buena visión y lo bastante alejado para que no se la pudiera ver a ella. Allí se situó y a simple vista pudo darse cuenta de que el joven no estaba solo. Había alguien con él; estaban en la habitación que desde la casa del cerro quedaba oculta; ahora la mujer descubrió que se trataba de un estudio en el que también había una cama. Y allí, en el lecho, dos cuerpos yacían abrazados y realizaban todos los juegos previos al coito. La mujer sintió una extraña excitación; colocó las lentes ante sus ojos y miró con avidez; aunque la visión no era clara por la escasa calidad de los prismáticos y por el difícil escorzo que mantenían las figuras, acertó a descubrir que la pareja del joven era otro hombre; eso la sorprendió sobremanera, no se le había pasado nunca por la cabeza la posibilidad de que fuera homosexual; y le provocó una excitación aún mayor; sentía un calor abrasador que le subía desde el epicentro al corazón y le nublaba la cabeza. Y siguió observando. Aquellos dos cuerpos masculinos se movían con compenetración perfecta y los besos que intercambiaban eran tan apasionados que la mujer casi podía sentirlos en su propia boca, profundos y húmedos, haciéndole gemir de gusto. Siguió contemplando la escena hasta que le sobrevino el clímax, pero ellos aún se demoraron un tiempo. Y cuando por fin se separaron y ella pudo verlos, la impresión estuvo a punto de bloquearle la mente: el amante solícito y apasionado del joven que ella anhelaba era su marido.

De pronto comprendió ausencias y razones que sólo eran excusas. Comprendió de repente y de una vez por qué su marido aceptaba una esclavitud sexual respecto a ella que sólo podía humillarlo: de esa forma purgaba él su sentimiento de culpa por el doble engaño.

Repentinamente, soltó una carcajada; acababa de darse cuenta de una cruel ironía: era la primera vez que alcanzaba un orgasmo gracias a su complaciente marido. Y rió y rió hasta que lágrimas amargas le anegaron el rostro y comprendió que acababa de dar el salto al abismo terrible de la locura.

 

13/08/2006 01:55. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 2 comentarios.

21/07/2006

Breves Relatos: LE CAFE MARTIN

20060721231814-v86.jpg

Sus encuentros transcurrían ante dos tazas de humeante café. Su aroma los envolvía en una neblina fragante que los transportaba a un mundo sin dimensiones en las que sentirse atrapados, sin magnitudes precisas que los limitaran. Ante dos tazas de café  humeante en Le Cafe Martin se les escapaba el tiempo y se diluía el espacio al abrigo de la conversación. Le Cafe Martin era su espacio y era su tiempo, fuera ya no había nada que pudiera interesarles. Ése era el lugar donde eran ellos, donde no había reservas ni pudores, donde lo más recóndito de cada uno afloraba sin freno ni medida. Hablar. Qué hermoso era hablar en ese lugar que tenían como propio, en ese acogedor y exclusivo Cafe creado por y para ellos.

Fuera transcurrió el tiempo. Y se les coló por alguna rendija de silencio. El tiempo invadió Le Cafe Martin y ya nada fue lo mismo. Se les coló por alguna rendija de silencio el espacio y tomó sin asedio previo Le Cafe Martin, y ya nada volvió a ser lo que era. Las dimensiones reales cubrieron su mundo sin dimensiones ni límites y lo destruyeron. No supieron evitarlo. ¿No quisieron? Tal vez pensaron que, a pesar de todo, de todos modos ocurriría... Siempre les quedaría el poso de tristeza, nunca les quedará París.

21/07/2006 23:36. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 6 comentarios.

Breves Relatos: EN LA LUNA

20060721163052-220776.jpg

La Luna.

Lo busqué en el diccionario: LUNA. Astro, satélite de la Tierra, que alumbra cuando está de noche sobre el horizonte.

Lo busqué en la Enciclopedia: LUNA. La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Es el astro más cercano a nosotros y el mejor conocido. Su diámetro es de menos de un tercio del terrestre (3.476 km), su superficie, una decimocuarta parte (37.700.000 km²), y su volumen alrededor de una quincuagésima parte (21.860.000 km³).

Y en mis recuerdos: LA LUNA. Mi meta; mi sueño: alcanzarla un día.

Y al fin lo busqué en mi corazón: LA LUNA. Lugar mágico e inaccesible, salvo para nosotros dos. Territorio ubicuo e inexplorado donde tal vez un día podamos dejar la huella de nuestros cuerpos amándose, fundiéndose al calor abrasador de una pasión sin límites ni trabas. Y entonces la LUNA será aún más mágica y misteriosa, será más hermosa aún y más lejana para todos, salvo para nosotros dos.

Desnúdate, muéstrame tu cuerpo, que quiero conocer tu alma. Déjame saberte y pisemos la LUNA, esa luna nuestra y sólo nuestra, tuya y mía, que nos espera para no sentirse deshabitada y triste.

Ven conmigo y habitemos la LUNA.

21/07/2006 16:40. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 4 comentarios.

18/07/2006

Breves Relatos: PLAYA DEL SUR

20060718131401-playa-del-sur.jpg

Todo sucedió en una Playa del Sur. Me enamoré, se enamoró. La diferencia de edad no era un obstáculo para nosotros. El verdadero problema era la actitud de su hijo. Vivían juntos en la casa de la playa, con absoluta libertad ambos, pero con la semi-dependencia emocional que supone una relación de auténtico amor. Su hijo no me aceptaba, creía que no era más que una cazafortunas que pretendía, y lo había conseguido, engatusar a su padre para vivir a su costa. Su padre no era un multimillonario, pero sí disfrutaba de una holgura económica que podía convertirlo en objetivo de ese tipo de mujeres, así que yo comprendía la actitud de ese hijo cariñoso que, en realidad, lo único que pretendía era proteger a su padre de lo que él creía una relación peligrosa. Esa comprensión facilitó las cosas cuando decidí marcharme. Le expliqué mis razones:

- Tu hijo no me acepta, lo sabes. Y si no me acepta terminará alejándose de ti y eso te hará daño. No quiero que eso ocurra. Te quiero demasiado para hacerte pasar por eso. Lo mejor es que me vaya.

Intentó convencerme, pero seguí haciendo mi maleta. Cuando lo tuve todo listo, él me ayudó a cargarla hasta el coche. Nos abrazábamos sin ser capaces de separarnos cuando oímos unos gritos acercándose y haciendo resonar mi nombre. Su hijo llegó hasta nosotros.

- Papá, me gustaría hablar un momento con ella- pidió.

Su padre, sin excusas absurdas, se alejó.  Y entonces, cuando él ya no podía oírle, el hijo  me habló:

-  Lo siento.

- ¿El qué?

- Mi actitud. Soy un estúpido. Estaba totalmente equivocado contigo.

Algo en mi rostro debió de sugerirle la pregunta que no formulé. Y respondió a esa interrogación muda.

- Oí accidentalmente vuestra conversación. Ahora sé que le quieres. No sé cómo no lo vi antes. Al fin y al cabo, le queremos los dos, eso tenemos en común. Es un buen punto de partida para que seamos amigos. Por favor, quédate.

Le sonreí y saqué la maleta del coche en silencio. Me sugirió que le diéramos a su padre una sorpresa. Él se adelantó para prepararla.

Lo seguí y esperé en el porche, donde su padre no pudiera verme, el momento oportuno para reaparecer.

Cuando entré y vi sus ojos, supe que ya no volvería a separarme de él, que siempre nos amaríamos en la solitaria, tranquila y preciosa Playa del Sur.

18/07/2006 23:29. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 8 comentarios.

09/07/2006

Breves Relatos: AMOR VERDADERO

20060709155029-rf245652.jpg

Nunca recibirás, amor, la rosa blanca que desearía dejar cada mañana sobre tu mesa para alegrarte la jornada; no recibirás nunca en tu casa la docena de rosas que desearía enviarte cada tarde para que su belleza y su fragancia la impregnaran. Nunca, mi amor, verás en mis ojos lo que siento ni mi voz dejará traslucir cuánto te amo. Querría cogerte de la mano y pasear, compartir contigo un café, una sesión de cine, una cena romántica en cualquier lugar encantador... Querría poder compartir tus desayunos y tus noches, caminar contigo bajo la lluvia, querría hacer todo eso que hacen los demás enamorados. Pero nunca te diré "Te amo". Ni te daré ninguna muestra de mi amor.

¿Qué pensarías si, al llegar cada mañana a tu trabajo, vieras adornando tu mesa un rosa blanca? ¿Qué sentirías al recibir cada  tarde una docena de rosas sin saber quién las envía? Tal vez empezarías sintiéndote halagada, comenzarías a imaginar un romántico caballero enamorado al que terminarías deseando conocer; probablemente intentarías descubrir la verdad y quizá llegarías hasta ella. ¿Qué ocurriría entonces? Sufrirías, sin duda. Y yo te quiero demasiado para hacerte el menor daño.  O tal vez te inquietarías y te invadiría el temor, podrías llegar a creerte objeto de deseo de un desequilibrado del que no sabrías qué esperar. Te amo demasiado para robarte la tranquilidad.

Seguiré ocultando lo que siento porque no tengo otra salida. Es así de duro y de sencillo. Seguiré amándote y no te lo diré ni te lo demostraré nunca por una razón que sin duda entenderías: yo soy lesbiana; y tú, una hermosísima hetero dotada de exquisitas imperfecciones que te hacen única y PERFECTA.

09/07/2006 16:09. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 9 comentarios.

07/07/2006

Breves Relatos: EL PRIMER CAFÉ

20060625092923-due-cappuccine.jpg

Oigo el estimulante gorgoteo del líquido bullendo en la cafetera, subiendo desde el depósito inferior hasta casi rebosar. La retiro del fuego y aspiro ese aroma vivificante y único que despierta mis sentidos aún algo embotados por el sueño de una noche que casi ahora vio su fin. Cae el líquido oscuro y caliente en el pote como del caño de una fuente de manantial vitalizador y saludable. Le añado leche y el color va aclarándose mientras remuevo el café con la cucharilla, hasta adquirir un tono ligeramente más suave. Ya está listo para saborearlo. Nada de azúcar, un buen café manchado y casi amargo, para empezar a vivir otro día. Mientras tomo el café, sin prisas, veo a través de la ventana cómo el sol va elevándose despacio allá, en la línea de un horizonte casi oculto por árboles y casas de fachadas blancas. Está naciendo la mañana y yo renazco a este nuevo día gracias al sabor fuerte y tonificador de la infusión. Aspiro su aroma delicioso,  todos mis sentidos se recrean en cada sorbo. Prolongo este primer momento del día, bebo despacio, deleitándome con el sabor y el olor de este manjar líquido y exquisito. El silencio envuelve este rito solitario y placentero. ¡Qué calma! ¿Cuánto durará? Lo que dure el silencio, lo que dure el placer de este primer y solitario café de la mañana.

07/07/2006 12:40. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 6 comentarios.

26/06/2006

AÑORANZA (Epístola nostálgica)

20060626230517-manos-enlazadas-10x15.jpg

Ahora que estoy lejos, amor, todo mi cuerpo te añora. Añoran mis oídos tu dulce acento, el son dulce de tus palabras. Añoran mis ojos la luz de los tuyos, amor. Añora mi boca tus besos. Añoro el olor fresco de tu piel y su tacto tibio y suave. Añoro el peso de tu cuerpo sobre el mío, el latido de tu corazón sobre mi pecho. Mi cuerpo no existe si no lo modelan tus manos, cuando ellas lo dibujan cobro la conciencia de mí misma, la conciencia de mi cuerpo modelado por tus manos, amor. Ahora que estás lejos, mi bien, te añoro. No me olvides.

26/06/2006 23:13. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 6 comentarios.

24/06/2006

Breves Relatos: RELATO ERÓTICO

20060621155109-amandose.jpg

Se abrazaron sosegadamente. Se enlazaron estrechamente, sin brusquedad y sin prisa. Luego, una mirada cómplice  y los besos: besos breves y suaves, uno, otro y otro más; tras ellos, un beso lento, húmedo y profundo que se prolongó mientras ella le desabrochaba sin verlos los botones de la camisa, acariciando cada milímetro de la piel tibia que iba quedando al descubierto. Y ahora él le descubre los hombros, los besa, sube despacio por el cuello, lamiendo esa piel que tan bien conoce, se demora en el lóbulo de la oreja, le respira en la nuca, donde sabe que a ella le excita... Se despojan uno a otro de todo lo que les impide amarse cuerpo a cuerpo, piel con piel. Desnudos, se echan sin dejar de abrazarse. Se regalan besos y miradas, él le acaricia con su sexo cada milímetro de su piel suave y blanca, ella se lo besa y juguetea con ello entre sus labios. Ahora él se desliza por sus senos y su vientre hasta el recóndito rincón oscuro y placentero que ella le ofrece para que pose en esos labios los suyos de hombre en celo. Y él acepta el íntimo ofrecimiento y posa allí sus labios, y lame con fruición lo más oculto de ella, que gime y goza de la húmeda caricia de esa lengua cálida y apasionada. Él retrepa hasta sus pechos y los acaricia y aspira su olor único y los besa para después lamer la areola rosada y los pezones erguidos. Ella escapa y, ya sobre él, recorre su espalda acariciándola con la punta húmeda de la lengua con toques diestros y precisos, deslizándola por su espina dorsal hasta el borde de las nalgas. Allí se detiene y le mordisquea juguetona los glúteos, mientras él se excita más y más. La pasión va invadiéndoles las venas y se les hace sangre. Ella lo retiene entre sus caderas, se enredan sus lenguas en un beso inacabable y él la penetra con delicadeza inesperada. Se mueven rítmicamente, y cada embestida les arranca un gemido de placer incontrolable. Ella le recorre  la espalda con las manos una y otra vez y se detiene ahora en sus nalgas, acaricia largamente la hendidura y él apresura el movimiento; ella le penetra ahora y él cree morir de placer, perdido entre sus piernas suaves e interminables y presa de los dedos incisivos y sabios de la mujer a la que desea como nunca antes deseó a otra. No hay mundo, no hay tiempo ni hay espacio, se ha detenido la vida, se ha concentrado como una esencia en ese largo instante de pasión infinita y devoradora. Ella acaricia su interior y él la ama con su sexo y con todos sus sentidos exacerbados por el gozo que ello le proporciona. Gime ella sin tregua, gime sin tregua él y llega el éxtasis: un doble alarido de placer desemesurado hiere el aire y ellos ahora descansan abrazados amándose de otro modo.

24/06/2006 08:23. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 8 comentarios.

16/05/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

20060516070944-faunanocturna.jpg

Siguen la noche y el juego. El día siguiente lo es de trabajo y el sentido común pone fin a la diversión:  pagan sus consumiciones, devuelven la baraja y se marchan a casa. Ha sido una buena noche, una noche divertida y alborotada que han disfrutado juntos y a tope. Se van, no les queda otro remedio, pero lo hacen alegres y satisfechos y eso es algo que llevan ganado, algo que nadie puede ya quitarles.

Ángel había bajado el coche y dejó primero a Paula en casa, después a Ana, a Carmen luego y por último a Marta, su novia. Trayecto movido: Ángel no ha parado de hacer de las suyas; y sus compañeras, de intentar impedirlo; esfuerzo inútil: el conductor manda siempre.

16/05/2006 07:09. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 4 comentarios.

14/05/2006

UNA AVENTURA DIFERENTE

20060514074105-escritor-copiar.jpg

- Fanta es lo mejor para tener buena voz- (Amanda pensaba siempre en cantar)

- Si tu canario no canta, dale de beber Fanta- le contestó María José con rápido ingenio.

- Pepsicola es lo que mola- dijo Beatriz con un ligero tono chulillo.

El recreo pasó muy deprisa; pero las clases, especialmente las de la tarde, se hicieron interminables.

Rocío, Luisa y Raquel tenían un problema: el lunes empezaban los exámenes, iban a necesitar todo el tiempo para estudiar y no les quedaría mucho para escribir. Contaban con dos días antes de la gran carrera, que eso eran para ellas las temporadas de exámenes; debían aprovecharlos al máximo.

Decidieron que aquel día no perderían el tiempo en merendar y se pondrían a trabajar directamente en cuanto llegaran a casa de Raquel. Efectivamente, a las seis en punto empezaron a escribir y no interrumpieron para nada su labor, salvo para pensar qué contar o cómo hacerlo. De vez en cuando se oía una risilla de Luisa, que veía a sus personajes actuando ante sus ojos, metidos en un lío muy gracioso. Los detectives de Rocío habían encontrado una pista que parecía ser buena, pero ahora el problema para la autora era decidir si realmente los conduciría a la solución o si hacerles equivocarse otra vez y dejar que el caso se resolviera como por casualidad. Raquel lo tenía ese día más fácil: la tirana Elba, malvada y perversa, iba a viajar hasta la estrella del príncipe Tan para establecer un acuerdo con él, aunque sus verdaderos planes eran derrocarlo y coronarse princesa de X-25.

A las ocho, Luisa dejó a sus chicos escondidos en su Refugio del Árbol Grande; Rocío, a sus detectives conduciendo por una carretera solitaria camino de una casa apartada; y Raquel, a Elba y sus dos guardias de confianza repasando el plan secreto para derrocar a Tan;  y dieron por finalizdo su trabajo aquel día.

Tantas ganas tenían de ver acabadas sus historias, que el sábado se reunieron ya por la mañana para volver a reunirse por la tarde. Sus amigas estaban asombradas.

- Hija, dejadlo un rato- tuvo que decirles Mari Carmen cuando ya llevaban un par de horas de la mañana trabajando.

- Luego, luego, yo ahora no puedo- dijo Rocío, que estaba inspirada.

 Como todo tiene un límite, también su capacidad de trabajo lo tenía y estaban llegando a él, así que a mediodía, quizás algo más tarde, dejaron sus historias y bajaron al jardín para jugar un poco. Tanto se entretuvieron jugando, que sólo les quedó media hora para escribir antes de la comida.

- A las cuatro subimos- anunció Rocío al despedirse.

Eran las cuatro y media cuando Luisa y ella llamaban a la puerta de su amiga. Sin perder un minuto, se encerraron las tres en el pequeño cuarto de trabajo y pusieron bolígrafo a la obra.

Los jóvenes naúfragos de Luisa hacían planes para huir de la isla mientras esperaban el momento adecuado para abandonar el Árbol Grande; Rocío condujo a sus detectives hasta la casa apartada y, tras hacerles pasar a ella, los enfrentó a un mayordomo misterioso con cara de palo; Raquel buscaba el modo en que el príncipe Tan pudiera darse cuenta de las perversas intenciones de Elba.

Cuando se cansaron de ecribir, Mari Carmen les llevó una rica merienda y después les propuso un juego que las chicas aceptaron y en el que participó ella también. El tiempo, con tanta diversión, pasaba muy deprisa, tanto que, al terminar el juego, sólo les quedaba una hora para escribir antes de que Rocío y Luisa tuvieran que marcharse. Fue un hora poco productiva, porque Raquel no encontró el modo de poner al corriente a Tan de las intrigas de Elba; los naúfragos de Luisa no pudieron abandonar el refugio y Rocío no era capaz de concentrarse en su historia.

El domingo no hubo reunión, las chicas de sexto pasaron el día estudiando como locas para el examen del lunes.

Toda la semana iban a tenerla ocupada; algún día incluso con más de un examen. Rocío, Luisa y Raquel se sentían fastidiadas, no les apetecía interrumpir su labor literaria, con la que estaban tan entusiasmadas. Una semana les parecía mucho tiempo.

Las tres tenían la firme intención de reanudar la tarea una vez concluidos los exámenes. Pasó la semana y la siguiente trajo nuevos impedimentos para ello: trabajos de grupo, añadidos a los deberes de costumbre.

El correr de las semanas de inactividad forzosa fue haciendo disminuir la fiebre literaria de las tres chicas y aparecer nuevos entusiasmos.

Sus sesiones no volvieron a reanudarse y los naúfragos de Luisa nunca abandonaron la isla; el mayordomo no dijo todo lo que sabía a los detectives de Rocío; y Elba jamás llegó a coronarse princesa de X-25.

Mari Carmen no volvió a divertirse con las reuniones ni con las lecturas; pero aquellos días, mientras intentaban contar historias, las chicas habían disfrutado mucho, habían vivido una aventura diferente.

                                                                                                                                                                                                      FIN

17 de Enero de 1991

14/05/2006 07:41. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 4 comentarios.

04/05/2006

UNA AVENTURA DIFERENTE

20060504055348-escritor-copiar.jpg

No les quedó otro remedio que resignarse, aunque escribir era más divertido.

El martes tampoco pudieron reunirse: los deberes de Francés, Lenguaje y Naturales tuvieron la culpa.

Por fin el miércoles celebraron una nueva sesión. Después de ver "Espacio 1999", se metieron en el cuarto de estudio y pusieron manos a la obra.

- ¿Caverna se escribe con be o con uve?- preguntó Luisa.

- Con uve- respondió Raquel muy segura.

Pasó un minuto antes de una nueva interrupción.

- ¿Revólver cómo se escribe?- consultó Rocío.

- Pon pistola- sugirió Luisa, sin ganas de quebrarse la cabeza.

Rocío escribió "pistola". Dos minutos más y ahora interrumpió Raquel:

- Se me ha ocurrido un título.

- ¿Cuál?- se interesó Rocío.

- "Elba, tirana cósmica"

- Suena bien- aprobó Luisa.

Antes de que pudieran darse cuenta, se había hecho hora de terminar.

Al día siguiente quedaron fijadas las fechas de examen que faltaban por establecer. Ya sólo quedaban cuatro días antes del primer ejercicio. La tarde del jueves tuvo lugar la novena sesión de trabajo. Rocío estaba de mal humor, sus detectives no encontraban al culpable porque ella no sabía cómo hacerlo, se había embrollado tanto que ahora había perdido algunos cabos de la trama y no conseguía recuperarlos. A Luisa no se le ocurría ninguna otra aventura para sus jóvenes náufragos. Sólo Raquel parecía estar en fomra mental y escribía y escribía sin levantar la cabeza ni prestar oído a las quejas de sus compañeras. Pero de repente dejó de escribri, puso cara seria y dijo con rotundidad:

- Ya no sé qué más poner.

Esas palabras sirivieron para dar por finalizada la tarea del día.

El viernes tuvieron una clase de Lengua muy divertida: para explicarles la lección sobre el lenguaje publicitario, don Higinio estuvo haciendo eslóganes de lo más chistoso y les puso unos ejercicios consistentes en idear otros que fueran originales. Tanta gracia les hizo aquello, que dedicaron el recreo a realizarlos.

04/05/2006 05:53. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 2 comentarios.

02/05/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

Ana propone jugar al asesino. Marta y Paula no conocen las reglas y Ángel, Carmen y Ana intentan explicárselas interrumpiéndose unos a otros, hablando todos al mismo tiempo e incluso contradiciéndose. En medio de tal confusión, Marta trata de imponer orden.

- Bueno, que lo diga uno solo, porque así no nos aclaramos.

Ana toma la palabra.

- Se reparte una carta a cada uno. El que tenga el as de oros es el asesino; tiene que guiñar un ojo a alguien, y ése es el muerto; al qeu le toque el rey de oros es el policía y tiene que descubrir al asesino. Ah, cuando alguien vea que le guiñan el ojo tiene que decir "muerto". La carta no te la tiene que ver nadie, claro. Está muy bien, porque acaba mirándose todo el mundo con ojos de lobo y muertos de risa.

Van a probar. Marta baraja y reparte. Con mucho cuidado de no dejársela ver,  cada uno levanta su carta y la mira. Empiezan a mirarse unos a otros con fijeza y apenas pueden contener la risa. Por fin se oye:

- Muerta.

Pero han sido dos las voces. Lo que empieza ahora es el desconcierto. ¿Quién ha matado a Paula? ¿Quién es el asesino de Carmen? ¿Ha hecho trampa el asesino? ¿Una de las dos víctimas no lo es? Ángel descubre su as de oros y se encara riendo con Paula.

- Pero si yo he matado a ésta- dice señalando a Ana.

- Si Ana me ha guiñado el ojo- protesta Paula.

- Conque me lo ha guiñado a mí...- rectifica Carmen.

- Yo que voy a guiñar el ojo a nadie, lo que he hecho ha sido parpadear- aclara Ana.

- Y no has visto que te lo guiñaba yo- concluye Ángel.

Marta hubiera tenido muy difícil su labor de policía con el lío que han formado: una muerta que no sabe que lo es y dos presuntas víctimas que creen serlo de la verdadera.

Se han reído tanto con este primer intento que deciden jugar otra vez.

 

HABÍA PERDIDO LA PAZ, PERO A RATOS ENCONTRABA ALEGRÍA. NO ERA FELIZ, PERO OLVIDABA A RATOS SU TRISTEZA. NUNCA HABÍA PERDIDO SU CAPACIDAD DE REÍR. Y RIENDO RECUPERABA A VECES PARTE DE SÍ MISMA, LA PARTE DE SÍ MISMA QUE ÉL LE HABÍA ROBADO. ÉL LE HABÍA HECHO ENTRAR EN UN TORBELLINO IRREVERSIBLE: YA NUNCA PODRÍA SER LO QUE FUE, NO PODRÍA NUNCA RECUPERARSE, HABÍA CAMBIADO, ERA OTRA, ERA ABSOLUTAMENTE OPUESTA A LO QUE FUE, Y NO PODÍA ASUMIRLO. ÉL ERA UNA FRONTERA EN SÍ MISMA: ANTES DE ÉL, DESPUÉS DE ÉL. A VECES LO ODIABA POR ELLO Y SE SENTÍA INCAPAZ DE PERDONARLO.

SE SENTÍA JUZGADA, DESPRECIADA, INCOMPRENDIDA. SE REBELABA, SE ENTRISTECÍA, SE DESENTENDÍA Y SE AFERRABA AL BUEN HUMOR PARA SALVARSE DE LA DESESPERANZA Y DE LA AMARGURA. SÓLO ERA UNA PERSONA NORMAL CON LOS MISMOS SENTIMIENTOS Y DESEOS QUE LOS DEMÁS. ¿ERA ESO TAN DIFÍCIL DE ENTENDER? ¿NADIE IBA A SER CAPAZ DE DARSE CUENTA? TODA LA CULPA ERA DE ÉL. LO ODIABA, LO ODIABA, LO ODIABA.

 

02/05/2006 06:45. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 2 comentarios.

01/05/2006

UNA AVENTURA DIFERENTE

20060501060938-escritor-copiar.jpg

- ¿Habéis terminado los bocadillos?- le respondió preguntando su madre.

Ante la respuesta afirmativa de su hija, Mari Carmen apareció con una caja del dulce solicitado.

- ¿Cómo vais?- se interesó por el trabajo de las chicas.

- Yo llevo tres capítulos- informó Luisa con alegría.

- Yo voy pachín-pachán- dijo Rocío haciendo girar la muñeca.

- Yo estoy terminando el segundo capítulo.

- Pues seguid, seguid. Y cuando hayáis terminado me los leéis

Cada vez que Mari Carmen las animaba de esa forma, la imaginación de las muchachas se ponía en marcha como por arte de magia, igual que si hubiera formulado un conjuro. De modo que al finalizar la jornada, Luisa casi había acabado su quinto capítulo, Rocío opinaba que ya iba bien y Raquel estaba muy contenta porque se le había ocurrido una nueva intriga para su cuento espacial.

El domingo se tomaría vacaciones y no reanudarían el trabajo hasta el lunes, después de "Islas perdidas", por supuesto. Antes de eso tenían que ir al colegio y hacer los deberes del día.

Y llegó el lunes, transcurrió la mañana, asistieron a las clases de la tarde y tuvieron que desconvocar la reunión porque les habían puesto deberes de Lenguaje, Sociales, Matemáticas y Religión, y no iba a darles tiempo para hacer otra cosa.

- Mañana nos juntamos otra vez- dijo Rocío hablando también por sus dos compañeras.

01/05/2006 06:16. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 2 comentarios.

29/04/2006

UNA AVENTURA DIFERENTE

20060429063624-escritor-copiar.jpg

Después de dar buena cuenta de la merienda, le leyeron lo que llevaban escrito.

- Muy bien, están muy bien; hala, seguid, a ver si lo termináis- animó a las chicas.

El nuevo estímulo aumentó sus ímpetus y aún tuvieron fuerzas para trabajar una hora más, esta vez no leyendo, sino escribiendo lo que les dictaba la inspiración. Transcurrida esa hora, dieron por concluida la tarea del día.

El viernes fue, solía serlo, un día alegre: último día de clase, promesa cierta de fin de semana.

Para Raquel, Luisa y Rocío podía ser un fin de semana especial.

Después de pasar la mañana del sábado jugando con sus amigos del barrio a "Espacio 1999", la serie televisiva de los miércoles, utilizando estabilizadores estropeados de televisor como computadoras, y representando aventuras extraterrestres, Raquel recibió aquella tarde en casa a sus colegas literarias. Llegaron éstas a las cinco y media, dispuestas a aprovechar al máximo una tarde más larga  que las habituales.

- No se me ocurre nada- se quejó Rocío tras una media hora de trabajo.

- A mí tampoco- coincidió Raquel.

Luisa ni s¡quiera levantó la cabeza: estaba tan enfrascada escribiendo que no las había oído. Al cabo de un rato, también a ella empezó a fallarle la inspiración. Era el momento adecuado para descansar un poco y merendar.

- Mamá, ¿hay rosquillas?- preguntó Raquel.

29/04/2006 06:36. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 2 comentarios.

28/04/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

Los ánimos estaban exaltados, nadie tenía sueño ni ganas de irse a casa. De lo que sí las tenían era de diveritrse y meter bulla.

- Al burro, venga.

Aceptación unánime. Las cartas, de cuatro en cuatro; a la de tres se van intercambiando de una en una al compañero de la derecha. Una vez, y otra, otra más... El grito de alarma:

- ¡Burro!

Las manos amontonadas unas sobre otras y todas sobre la mesa en fracciones de segundo. La mano sobre todas, la del perdedor. Ruido y risas. Ha ganado la b.

Paula ha completado la palabra antes que los demás: ha perdido. Deber recibir la paliza. Los oros, palmada; copas, pellizco; espadas, golpe dado con el canto de la mano; bastos, puñetazo. Paula extiende la mano sobre la mesa, con el dorso hacia arriba, dispuesta a recibir la paliza con que se castiga al perdedor. Pero aún tiene la oportunidad de salvarse o, al menos, de no recibirla completa si le acompaña la suerte, si tiene habilidad o si aúna ambas.

- Espera, saca carta- le dice Ana.

Paula extrae del mazo, al azar, el cinco de oros. Ángel la devuelve a la baraja, revuelve un poco las cartas y empieza a levantarlas una a una. No van más que siete y aparece el cinco de oros, pero Paula no ha sido lo suficientemente rápida en poner su mano sobre ella y se le han adelantado los demás; debe aguantar la paliza hasta el final, quieras que no. Afortunadamente, Carmen, Ana y Marta son compasivas, todo lo contrario que Ángel; éste propina a Paula de vez en cuando castigos malintencionadamente fuertes.

NOCHE DIVERTIDA, DILATADA POR LA RISA, NOCHE LARGA Y VACÍA: LAS COSAS QUE NO SIRVEN PARA NADA SON LAS QUE NOS HACEN MÁS FELICES. NOCHE REPLETA DE NADA LLENA DE RISAS, NOCHE DE ALEGRÍA SIN CAUSA, SIN FUTURO: REÍR AHORA, VIVIR YA, AHORA, DEVORAR LA NOCHE MIENTRAS DURE, ALEGRE, VACÍA, LLENA DE SÍ MISMA. PUEDE NO LLEGAR EL DÍA.

28/04/2006 06:18. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

27/04/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

Llegó la noche del día siguiente y trajo algo novedoso: Paula no trabajaba y se había decidido a salir. Otra novedad: no bajaron donde Tasio, fueron a la primera sesión de cine y después al pub de Esteban y Elena. Era pronto y aún había bastante gente. Allí estaban Ángel y Marta. En cuanto las vio aparecer, lanzó aquél la pregunta:

- ¿Echamos un Trivial?

Aceptaron la proposición y se enfrascaron en una larga partida. Trampa tras trampa, Paula sacó el cinco que necesitaba para llegar al queso marrón. Con acertar la respuesta, tendría el primer quesito de la noche. Ángel leyó:

- ¿Qué famoso escritor, amante de España, hizo doblar las campanas?

Paula se quedó pensando y Ana, que lo sabía, intentando encontrar una pista que darle.

- Es premio Nobel- dijo al fin.

Ángel también lo intentó:

- Es guay- malpronunció el final del apellido.

- Tiene dos nietas actrices- añadió Ana.

Paula no supo la respuesta, a pesar de todo, y perdió el turno.

Marta agitó el dado y tiró: un cuatro. Desplazó su ficha hasta la figura del fraile.

- San Floro, patrón de

- No lo digas- cortó Carmen a Ana.

Marta volvió a tirar: de nuevo cuatro. Avanzó: cayó en la casilla naranja.

- En las corridas de toros, ¿qué suerte sigue a la de varas?

Ángel y Ana no pudieron reprimirse y mimaron la respuesta.

- Las banderillas- contestó Marta riendo.

- Lo sabía, ¿eh?- puntualizó después.

Tiró por tercera vez consecutiva: seis. Avanzó hasta situarse en el queso amarillo.

 - ¿De quién...? Ésta no la adivinas- se interrumpió Ángel con una risilla irónica.

- Bueno, tú hazla- respuso Marta, picada.

- ¿Quieres preguntar de una vez?- protestó Ana, impaciente.

- ¿De quién fue abuelo Alfonso XIII?- preguntó Ángel por fin, riendo.

 Su risa fue coreada por los demás.

- Del rey- contestó Marta, medio riendo, medio llamándole tonto.

Y consiguió así su primer queso. Tiró el dado, dispuesta a llevarse el segundo: cinco, casilla rosa.

- ¿Cuántas veces pierde Indiana Jones el sombrero en "En busca del arca perdida"?

Marta se quedó pensando.

- Pues... yo qué sé.

- Di algo, vamos- la apremió Ángel sonriendo.

- Ninguna, ya está.

- Ja, ja, ja. Ninguna, ninguna...

Con dos tiradas más se situó en otro queso: el naranja. No lo consiguió esta vez: desconocía quién había ganado cierta prueba en unas Olimpiadas. No le pesó. Su fallo dio ocasión a Carmen de estrenarse esa noche. El debut fue inmejorable: seis, respuesta acertada y queso amarillo obtenido a la primera tirada. Del queso al fraile, el dado lanzado de nuevo, cuatro y otra vez al fraile, nuevo tirada y casilla del queso marrón.

- ¿Qué fue para Clarín "Su único hiijo"?

- Una novela- repuso Carmen con energía, suponiendo la respuesta.

- Queso- anunció Ángel.

La partida continuó con la misma cantidad de trampas que siempre, pero esta vez, por variar, no ganó como siempre Ana, sino Marta, que apenas podía creerlo, porque nunca la acompañaba la suerte. Entregaron el Trivial a Esteban y, junto con nuevas consumiciones, le pidieron una baraja, pensando echar un tute.

- Yo no sé- dijo Carmen cuando Ángel, ya de vuelta con las cartas, lo propuso.

- Un chinchón- sugirió Ana.

Se pusieron a ello.

No pudieron con Ángel, era su noche con los naipes: menos diez tras menos diez, fue echando a cada una de sus contrincantes; rara vez se apuntaba tantos en positivo, mientras las demás jugadoras excepcionalmente se quedaban con menos de cinco en la mano cuando se cerraba la baza.

27/04/2006 10:08. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

UNA AVENTURA DIFERENTE

20060427061200-escritor-copiar.jpg

Rocío y Raquel escribían ligero, pero Luisa parecía tener problemas: el bolígrafo entre el índice y el corazón, apuntando hacia arriba, la mejilla en la mano y el codo sobre la mesa, intentaba encontrar una salida para la situación en que había puesto a sus  personajes. De pronto, se le hizo la luz: la había encontrado; rápidamente se inclinó sobre el cuaderno y dejó correr el bolígrafo; estaba encantada con la solución.

- Tengo que irme ya- anunció Rocío.

Luisa y ella se fueron juntas.

- Hasta mañana- se despidieron.

El martes las esperaba una mala noticia en el colegio: se acercaban los exámenes. De allí a dos semanas empezaría el suplicio.

Don Higinio y don Mariano, muy previsores, fijaron ya la fecha de los suyos, para que nadie pudiera protestar por falta de tiempo para prepararse.

Ese día no se habló de otra cosa mañana y tarde. Pero Luisa, Rocío y Raquel se dieron un respiro: era su cuarta reunión y la tercera que dedicaban a escribir, sus mentes estaban demasiado ocupadas con su labor literaria para preocuparse de exámenes en aquellos momentos.

Llevaban una media hora escribiendo, cuando Luisa anunció:

- Ya he terminado un capítulo.

Y comenzó a leerlo. A Raquel y a Rocío les pareció perfecto, salvo por una cosa: ¿de dónde habían sacado los chicos el alcohol con el que iban a quemar la cueva?

- Pues del barco- aclaró la autora, muy segura de lo que había dicho.

- Pero, ¿por qué iban a coger el alcohol del barco si no sabían que les iba a hacer falta?- preguntó Rocío, que a veces era muy lógica.

- Por si acaso- explicó Luisa, a quien esta razón le pareció suficiente.

Rocío no quedó muy convencida, pero sus dos amigas no necesitaban razones más firmes, y Luisa dejó el texto tal cual lo había escrito.

Ni Rocío ni Raquel habían finalizado ningún capítulo, pero la  historia de ésta avanzaba, mientras que el relato de la primera se había estancado en un punto no sin que antes de llegar a él la autora hubiera arrancado y hecho trizas algunas páginas poco satisfactorias.

Rocío pensaba en aquellos momentos lo fácil que resultaba todo en los libros de Los Cinco o en las películas de detectives que ponían en la tele.

Se estaba haciendo tarde para continuar, así que dieron por terminada su cuarta sesión y convocaron la quinta para la tarde siguiente. Pero al despedirse Luisa recordó que tenía un cumpleaños y no iba a poder reunirse con sus compañeras.

El miércoles sólo trabajaron Raquel y Rocío, pero el jueves volvieron a estar las tres. Una bandeja con bizcochos y chocolate las esperaba cuando llegaron a casa de Raquel.

- Merendad primero- les dijo su madre.

27/04/2006 06:12. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

24/04/2006

UNA AVENTURA DIFERENTE

20060424060035-escritor-copiar.jpg

- Esperadme, que me voy con vosotras- pidió Raquel a Luisa, Pili, Rocío y Mari Carmen.

- ¿Vas a casa de tu abuela?- preguntó Pili.

- Sí.

Juntas las cuatro, emprendieron el camino a casa. Iban bromeando y armando bulla, pero Raquel no participaba del alborozo general: algo maquinaba su cabecita pensante.

Al día siguiente, en el recreo, propuso un plan a sus amigas:

- Podíamos escribir cuentos.

La idea no fue bien acogida por la mayoría, sólo Luisa y Rocío se mostraron interesadas. Las tres quedaron aquella misma tarde en casa de Raquel para empezar sus historias.

A la hora de la merienda se reunieron allí y mientras comían sus bocadillos ideaban temas y argumentos. Para cuando llegó la madre de Raquel con tazas de humeante chocolate, Luisa ya había decidido sobre qué iría su cuento: contaría la aventura de unos chicos que van en un barco y naufragan.

- Yo quiero hacer algo del espacio- dijo Raquel, que siempre estaba en la luna y se negaba a bajar de allí.

Sólo faltaba por elegir tema Rocío; no encontraba nada de su agrado, nada sobre lo cual le apeteciera escribir.

Merendando y discutiendo se les pasó la tarde.

- Mañana, a la misma hora- citó Raquel.

Luisa y ella pasaron la noche dándole vueltas a sus respectivos argumentos; Rocío, intentando encontrar algo interesante que escribir. Al día siguiente, en el recreo, volvieron a reunirse las tres para hablar de su proyecto, porque estaban tan ilusionadas que no podían pensar en otra cosa.

Rocío hizo al fin el esperado anuncio:

- Voy a escribir una historia del Oeste, o una de detectives.

Por la tarde, en cuanto salieron del colegio, fueron a casa de Rocío para que dejara la cartera y recogiera su merienda y el cuaderno donde iba a escribir su historia; pasaron después por casa de Luisa, con el mismo fin, y de allí se marcharon a la de Raquel, para merendar juntas y ponerse en seguida manos a la obra.

Antes de empezar a comer, se enfrentaron durante un rato a las hojas en blanco, sin saber muy bien cómo empezar sus respectivos relatos. Luisa fue la primera en escribir algo. Como si eso les hubiera servido de inspiración, Rocío y Raquel se lanzaron bolígrafo en m ano sobre sus cuadernos y comenzaron sus cuentos. Al cabo de media hora habían logrado llenar una página cada una.

El esfuerzo les había abierto el apetito.

- ¿Merendamos?- propuso Rocío, muerta de hambre.

Dicho y hecho. Después de los bocadillos, la madre de Raquel les llevó colacao y rosquillas. Repuestas ya sus fuerzas, se aprestaron a leer en voz alta lo que habían escrito.

24/04/2006 06:01. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 2 comentarios.

16/04/2006

UNA AVENTURA DIFERENTE

20060416063539-escritor-copiar.jpg

Nadie dijo una palabra. La sorpresa las dejó mudas. Beatriz había cometido una infracción y, según las normas de clase, elaboradas por las propias alumnas, el castigo que le correspondía era limpiar la pizarra durante tres días, pero don Alejandro, sin tener las normas en cuenta, le había impuesto un castigo diferente: quedarse sin recreo y escribir quinientas veces "No debo tirar papeles al suelo".

Beatriz, que prefería la obligación de mantener limpio el encerado a perder un solo recreo, informó al maestro de su error, con muy buenos modales, a pesar de su impulsivo carácter, y secundada por sus compañeras:

- Don Alejandro, el catigo es limpiar tres días la pizarra.

La reacción de don Alejandro fue tan desproporcionada que no supieron de momento qué hacer: se sintió ofendido y las acusó de faltarle al respeto, se alborotó mucho y decidió dejar sin recreo a toda la clase.

De nada sirvieron las protestas. Pero las chicas de sexto tenían un arma de la que valerse: su tutor. Seguro que si le explicaban bien lo ocurrido se pondría de su parte.

Ese día se quedaron, efectivamente, sin recreo. Pero a última hora tenían clase con don Higinio, el tutor. No le dieron tiempo ni de abrir la carpeta que traía. En cuanto entró y saludó, la delegada, hablando por todas, le contó con detalle lo que había pasado. Don Higinio se llevó pausadamente el índice a la punta de la nariz, respiró hondo, dejó pasar unos segundos y respondió:

- Yo hablaré con don Alejandro.

Con tan lacónica frase venía a darles la razón. Resuelto ya el problema, al menos en parte, dio comienzo la clase de Lengua. Para ese día debían haber llevado hecha una redacción de tema libre. podía ser un cuento breve, una reflexión personal sobre algún asunto interesante, todo valía si había sido escrito con serias intenciones de hacerlo bien y no simplemente para quitarse de en medio los deberes.

Don Higinio mandó a Belén leer su trabajo, y después a Mari Carmen. El resto de la clase pasó con la discusión de las alumnas sobre ambas redacciones; don Higinio se reservó el papel de moderador. Antes de acabar, recogió los demás escritos para corregirlos y comentarlos al día siguiente.

Por fin llegó la hora de salida.

16/04/2006 06:45. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 6 comentarios.

15/04/2006

EXCURSIÓN EN BICICLETA (3 Y ÚLTIMO)

20060415071318-bici.gif

DESCUBIERTAS

Si el de los gatos  había sido un problema individual para cinco de las diez exploradoras, la caída de María José en las zarzas iba a tener repercusiones colectivas y muy graves.

María se asustó al ver las manos arañadas de su hija y, naturalmente, le preguntó cómo se había hecho aquello. María José, sin pensarlo, contestó riendo:

- Salté una roca, y como no iba mirando, ¡bum!, de cabeza a unas zarzas.

- ¿Y a qué tenías tú que saltar una roca, vamos a ver? ¡Que no tenéis cabeza!- contraatacó su madre.

María José esta vez se quedó sin saber qué contestar. Como no dijo nada, su madre sintió mayor curiosidad y, preocupada, decidió sonsacarle a su irreflexiva hija toda la verdad. Lo consiguió: María José no sabía mentir, y tampoco se le daba bien ocultar la verdad a su madre cuando ésta decidía saberla.

María se enfadó mucho con su hija y le prohibió volver a la búsqueda de cuevas, tanto porque veía en ello más peligro del que en realidad podía haber, como en castigo por haber intentado mentirle.

- Pero si no te he mentido- protestó María José.

- No querías decirme la verdad, que es lo mismo- respondió su madre.

Por María se enteró Juanita, la madre de Inma, de la aventura clandestina que habían intentado las muchachas. De boca en boca, la noticia fue llegando a oídos de todas las madres. El domingo por la tarde ya lo sabían todas ellas. Las reacciones fueron variadas. Hubo quien tomó medidas drásticas y prohibió term¡nantemente las excursiones en bicicleta; las menos, no pusieron trabas a las exploraciones; y una aplastante mayoría, tras superar el enfado ocasionado por la mentira de las chicas, vetó la búsqueda de cuevas, pero no las excursiones en bicicleta.

En una cosa coincidieron todas las madres: sus hijas merecían un castigo por embusteras. Y lo cierto es que ninguna escapó sin él.

Alguna mente obstinada propuso en el recreo del lunes continuar a escondidas sus exploraciones, pero ¿cómo iban a conseguir mantener el secreto otra vez?

Ya era imposible.

FIN

28-Octubre-1990 

15/04/2006 07:13. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 1 comentario.

14/04/2006

EXCURSIÓN EN BICICLETA (2)

20060414060805-bici.gif

LOS GATOS

 

- ¿Qué es eso?

La pregunta se repitió en las casas de cinco chicas de sexto cuando sus madres las vieron llegar con un bulto en las manos o escondido entre las ropas.

La madre de Rocío no puso ningún impedimento para que su hija se quedara el gato, pero sí algunas condiciones: sería Rocío exclusivamente quien se ocupara de él, y debería cuidar de que no pasara a la casa.

Paquita, la madre de Ana, reaccionó aún mejor: cuando su hija le enseñó la cría, le preparó un canastillo y la dejaron allí porque ya era la  hora de comer. Pero en cuanto comieron y recogieron la cocina, limpiaron al gatito y arreglaron bien el canasto; Ana calentó leche y se la dieron a beber al animalillo, que ya no parecía asustado.

Si Paula y Paquita habían aceptado la presencia de los gatos, Pepa, la madre de Luisa, no tuvo que enfrentarse al problema de hacerlo o no hacerlo porque su hija le comunicó que aquella misma tarde le llevaría la cría a Tere, pero, a buen seguro, no le hubiera importado quedarse el animal, porque le gustaba y tenerlo en el enorme patio no le hubiera causado problemas ni dado un gran trabajo. De todas formas, Luisa había pensado regalárselo a su amiga y a ella le gustaba que su hija tuviera esos detalles.

Esperanza vio algo raro en la actitud de su alocada Amanda y pensó: "¿Qué estará tramando?". Una rapidísima ojeada le permitió descubrir bajo el jersey, que su hija traía hecho un lío entre los brazos, un bulto bullente.

-¿Qué es eso?- preguntó.

Cuando Amanda iba a negar que llevara algo, un maullido le cortó en seco la palabra y la inventiva.

Su madre no se enfadó, estaba acostumbrada a los disparates que se le ocurrían a su hija menor, pero se negó rotundamente a quedarse con el gato, porque no le gustaba tener animales dentro de casa.

- Llévaselo a tu abuela, y que lo tenga en el patio. Y si no lo quiere, que se lo dé a tu tía Rufina, o a alguna vecina.

Amanda no djo nada, pero empezó a pensar si habría alguna forma de quedarse con el animal sin que su madre se enterara. Tuvo que desistir de la idea porque era imposible llevarla a cabo.

La reacción de Asu no difirió de la que había tenido Esperanza. Cuando Pili apareció con el gatito, convencida de que su madre iba a permitirle tenerlo, ésta se negó a conceder tal permiso.

- Dáselo a tu abuela.

Pili no lo pensó dos veces y siguió de inmediato el consejo de su madre. Pidió a su abuela que le dejara tenerlo allí.

- Yo le cuido, abuela, sólo quiero que me dejes tenerlo aquí.

 Su abuela no supo negarse a tan razonable argumento.

14/04/2006 06:08. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 5 comentarios.

08/04/2006

EXCURSIÓN EN BICICLETA

20060331110638-bici.gif

EXCURSIÓN EN BICICLETA 

Las chicas de sexto no podían parar quietas mucho tiempo.

- ¿Y si nos vamos a buscar cuevas?

La propuesta fue aceptada por unanimidad: ni una objeción, ni una protesta. Absolutamente todas estuvieron de acuerdo.

Ahora venía la parte más difícil del asunto: ¿dónde buscarlas?

- Por la lancha la Rastraera.

- Por Santa Isabel.

- Pol La Colmena.

Transcurrió un recreo, transcurrió otro, y en el curso del tercero, tomaron por fin una decisión.

- Pues por La Colmena- concluyó Amanda tras contar los votos.

La razón para ir allí no podía ser más convincente: era la zona más alejada y desconocida.

Quedaron para el sábado por la mañana. Hasta entonces tenían tiempo sobrado de hacerse con todo lo que necesitaban: linternas, cuerdas, tizas, cerillas, navajas...

Naturalmente, debían conseguirlo sin que nadie se enterara; o lo mantenían en secreto o su estupendo plan se vendría abajo.

- Si mi madre se entera, no me deja ir.

Y lo mismo que a Tere les ocurría a las demás.

Oficialmente, su aventura sería una excursión en bicicleta.

 

LA EXPLORACIÓN

El sábado amaneció soleado y tibio. A las diez y media de la mañana, hora de la cita, sólo diez de las diecisiete exursionistas se habían presentado.

Esperaron veinte minutos y no apareció nadie más.

- Bueno, vámonos- dijo Mari Mar, un poco enfadada por la ausencia inexplicada de las otras siete compañeras.

Las diez presentes se pusieron en marcha, tenían un largo camino por delante.

Al cabo de media hora de enérgico pedaleo, llegaron a un campo lleno de lanchas, matojos y árboles. Pero no adonde habían decidido ir, ya que cambiaron de idea durante la marcha y tomaron el camino de El Tiemblo; según Inma, por allí tenían más posibilidades de encontrar lo que buscaban.

El ejercicio les había abierto el apetito, así que, antes de lanzarse a explorar, se sentaron en una lancha y repusieron fuerzas devorando fenomenales bocadillos con rellenos variados: fiambre, queso, embutido, tortilla, y hasta algún sabroso filete.

- Tenemos que esconder las bicicletas- se le ocurrió de pronto a María José.

No habían pensado en eso. Afortunadamente, había cerca unas chaparras lo suficientemente grandes y frondosas como para que pudieran ocultar allí las bicis, y eso hicieron.

Cargadas con las linternas y demás útiles indispensables, emprendieron la exploración del terreno.

- Es mejor que nos dividamos en dos grupos- propuso Rocío.

- Y si unas encuentran algo, ¿cómo avisan a las otras?- objetó Raquel.

Amanda ofreció una posible solución: reunirse en las chaparras de allí a una hora y que cada grupo diera cuenta de sus hallazgos.

- Pero se va a hacer tarde luego para volver a casa, no nos va a dar tiempo a explorar ninguna cueva.

- Bueno, pues volvemos otro día. Sabiendo ya dónde está, vamos derechas a ella y no tenemos que perder tiempo en buscar, como hoy.

La solución propuesta por Raquel fue aceptada y, ya todo resuelto, formaron los grupos. Amanda, Inma, Raquel, Mari Mar y Rocío se ocuparían del este; de la zona oeste se encargarían María José, Pili, Ana, Mari Carmen y Luisa.

Cuando por fin iniciaron la búsqueda, Rocío empezó a lamentarse de no haber podido conseguir unos transmisores. Tan pesada se puso, que agotó la paciencia de Inma, y a punto estuvieron de tener una gran discusión si Amanda, Mari Mar y Raquel no hubieran intervenido para pacificarlas.

- Si nadie tiene la culpa. Ninguna teníamos, pues ya está, para qué darle vueltas.

Con esas palabras, Mari Mar zanjó el incidente.

Recorrieron cuidadosamente su zona. En varias ocasiones creyeron encontrar algo; la primera fue cuando Rocío descubrió un agujero bastante grande al pie de una roca, oculto en parte por unos matojos; al verlo, dio la voz de alarme y sus cuatro compañeras acudieron a toda prisa. Pero lo que parecía ser entrada de una cueva resultó no ser más que un hueco entre la base de la roca y el suelo: nada de corredores subterráneos ni túneles secretos.

La misma decepción se llevaron al explorar otras dos aparentes entradas descubiertas por Raquel y Amanda, respectivamente.

En las tres ocasiones ocurrió lo mismo: Inma puso más empeño que ninguna en seguir buscando, contra toda evidencia.

La hora de reunirse con el otro grupo se acercaba, no cabía error, pues habían sincronizado sus relojes: tenían que emprender ya el regreso a las chaparras. Iban impacientes, tenían la esperanza de que María José, Mari Carmen, Ana, Luisa y Pili hubieran tenido mejor suerte.

Al separarse, éstas habían iniciado su búsqueda con mal pie. Pili quería hacer las cosas de una manera; María José, de otra; y Mari Carmen, Luisa y Ana tenían una opinión diferente. Les costó diez minutos ponerse de acuerdo para empezar de abajo hacia arriba, en lugar de  hacerlo de arriba a abajo o de izquierda a derecha. No habían recorrido cincuenta metros cuando un pasadizo entre dos rocas atrajo su atención. Pili se lanzó sin pensarlo entre los peñascos y lo único que pudo anunciar a quienes la seguían fue un desalentado:

- Aquí no hay nada.

Fueron abandonando el estrecho pasaje y se alejaron de allí, siempre hacia arriba.

María José estaba absolutamente convencida de que en esa zona se encontraba la salida de un túnel cuyo punto de partida era el castillo del pueblo. La información que tenía Ana sobre el asunto contradecía la creencia de su compañera, y así se lo hizo saber.

- No, hay uno que va hasta el cerro, hasta la cueva de la Moncloa. Y nadie ha podido salir. Los que han entrado por allí no han vuelto.

- Pero si eso está muy lejos- objetó Mari Carmen.

Luisa, conciliadora, resolvió la situación.

- Pues habrá dos. Y seguro que más; los castillos estaban llenos de pasajes secretos. Por aquí habrá uno y  otro donde dice Ana.

Les parecía mentira no haber dado antes con una explicación tan sencilla.

Animadas por la novedad, reemprendieron la exploración con mucho más ahínco y cuidado: en cualquier parte, cubierta de tierra, de matojos o por una piedra, podía estar la trampilla escondida que buscaban, o bien podía tratarse de una puerta como la entrada de una mina, pero oculta por algo, o también de una cueva al final del túnel, con la boca tapada por una roca. La imaginación les sugería muchas cosas. Y la posibildad de llegar a una dependencia del castillo a través de un largo pasadizo secreto avivaba sus ímpetus.

- Aquí hay tierra removida- anunció Luisa muy emocionada.

Las demás corrieron hacia allí y se precipitaron sobre el hallazgo.

- Alguien puede haber encontrado el túnel antes que nosotras- sugirió Mari Carmen.

María José y Pili, entre tanto, habían tomado la parte activa y escarbaban con sendos palos. Siguieron por espacio de un minuto y, ¿qué encontraron?: nada de trampillas, ni túneles misteriosos, sólo una quijada, una enorme quijada de mula.

En lugar de desanimarse, empezaron a reírse con ganas. Se habían equivocado esta vez, pero eso no significaba que fuera a ocurrir siempre lo mismo. Seguro que la próxima pista las conduciría a algo bueno. Se arriesgarían con gusto a encontrar otra quijada.

Reemprendieron su hasta ahora infructuosa búsqueda con el ánimo bien dispuesto. Cuando llegó la hora de regresar, la buena disposicíón se había convertido en desaliento.

- A lo mejor las otras han encontrado algo- intentó animar María José.

Cada grupo esperaba del otro que hubiera conseguido lo que él no había podido lograr.

Cuando se reunieron pudieron verse uno a otro caras sonrientes y ansiosas.

- ¿Habéis visto algo?

Unas y otras esperaban respuesta afirmativa, pero en su lugar escucharon una negación apagada.

- No, ¿y vosotras?

De nuevo la sonrisa de la esperanza iluminó sus caritas manchadas.

- Tampoco.

Ya sí que no cabía ilusión. Allí no había una sola cueva, y si la había, no habían sabido encontrarla.

Era tarde y no tenían tiempo de quedarse allí lamentándolo. Subieron en sus bicicletas y pedalearon camino de casa. María José fue la primera en llegar, después Mari Mar, a continuación Ana, luego Amanda, siguió Inma, Raquel tras ella, y por último Rocío, Mari Carmen, Luisa y Pili, que vivían en el mismo barrio.

Una buena comida las esperaba en la mesa.

 

 

LO INTENTAREMOS DE NUEVO

Un solo fracaso no era bastante para desanimar a unas chicas tan sedientas de aventura.

Sin contar con las siete desertoras, a pesar de que cada una había dado su razonable explicación al hecho, las diez exploradoras quedaron, procurando guardar el secreto, en verse el sábado siguiente y dedicarlo a la inspección minuciosa de Santa Isabel, terreno que ya conocían un poco porque allí intentaron una vez construir un globo.

A las diez y media en punto, relucían en La Solana diez bicicletas y diez sonrisas. Sin demora, partieron camino del cercano territorio inexplorado dispuestas a no dejar ni un centímetro de él sin escudriñar.

Lo primero que hicieron al llegar fue buscar un lugar donde esconder las bicicletas. No les resultó difícil dar con uno. Después de buscar un poco, encontraron una especie de semicírculo entre dos rocas, al cual se accedía por una boca lo bastante ancha como para permitir el paso simultáneo de dos personas. Había sitio para las diez bicis y allí las dejaron aparcadas en su posición natural, por razón de espacio, y no tiradas, como solía hacer más de una. Disimularon un poco la entrada con unas retamas que arrancaron del interior del refugio y se organizaron para llevar a cabo su segunda exploración. Formaron los mismos grupos que en la primera y se repartieron el terreno. Éste era menos accidentado que el de la expedición anterior, pero las roquedas eran mayores y más intrincadas, el panorama era prometedor. El grupo de Rocío eligió la parte alta y el de Pili, la baja. Empezaron a buscar muy afanadas. Cuando llevaban unos minutos en ello, Inma, muy excitada, comenzó a gritar a sus compañeras, que se  habían dispersado para cubrir más zona.

- ¡Aquí! ¡Aquí! ¡Mirad!

Llegaron corriendo, una tras otra, y fueron subiendo apresuradamente a la roca donde estaba Inma, la cual formaba un círculo con otros dos peñascos; entre ellos quedaba un espacio interior no muy grande, pero lo más interesante era un amplio hueco bajo el peñasco norte. La única manera de bajar consistía en deslizarse por la roca en la que estaban y saltar cuando la inclinación de la misma quedaba cortada, a una altura considerable del suelo. Era peligroso, pero ni siquiera lo pensaron. Tampoco la subida resultaría inofensiva: tendrían que escalar la accidentada pared de la otra roca. Sin embargo, eso no era obstáculo para ellas. Por turno riguroso fueron deslizándose y saltando de una en una; ya abajo, Inma fue la primera en introducirse por el hueco, puesto que ella lo había encontrado. Tras ella pasó Raquel, que tenía costumbre de hacer tales cosas porque a menudo las practicaba por su cuenta en los alrededores de su casa. Enfocaron sus linternas hacia el interior y unos gemidos respondieron a la luz.

- ¿Quién está ahí?

- ¿Qué hay? ¿Qué hay?- gritaban desde afuera.

Inma y Raquel salieron con la respuesta en las manos: unos gatitos de pocos días.

- Hay otro dentro. Voy a por él.

Dicho y hecho, Inma sacó la última cría.

- ¿Hay alguna cueva?

- No, no hay nada.

No podían subir a los animales,  pero había huecos entre las rocas a través de los cuales podían sacarlos. Rocío, Inma y Raquel escalaron y salieron al exterior. Desde dentro, a través de uno de esos huecos, Mari Mar y Amanda fueron pasándoles las crías. Después escalaron ellas y se reunieron con sus compañeras. Cada miembro del grupo se hizo cargo de un gatito. Con la nueva impedimenta, reanudaron la exploración, una exploración que llegó a su fin sin resultados, o al menos, sin los resultados que ellas esperaban. Acuciadas por el reloj, bajaron hasta el punto de reunión. Pili, María José, Ana y Luisa no habían llegado aún.

Éstas habían comenzado su búsqueda tras una previa distribución del terreno. Se dispersaron, al igual que habían hecho las del otro grupo, y empezaron a escalar, saltar, arrastrarse... Todo iba bien hasta que María José saltó tras una gran piedra sin mirar y aterrizó en unas zarzas. No gritó. Intentó desenredarse ella sola, pero tuvo que desistir y gritar pidiendo ayuda. A los gritos, acudieron las demás, asustadas. Con mucha maña, consiguieron sacarla de allí; tuvieron que quitarle espinas de todas partes, pero, afortunadamente, pocas le habían dañado de verdad: la ropa gruesa la había protegido y sólo tenía pinchazos en las manos y en los antebrazos, porque llevaba recogidas las mangas hasta el codo. Le limpiaron las heridas con un pañuelo y el agua de una de las cantimploras, que Pili llevaba colgada al hombro. Mari Carmen quiso vendarle los arañazos cubriéndoselos con los pañuelos, pero María José prefirió dejarlos al aire porque estaba convencida de que era mejor. En lugar de quejarse o arredrarse, ahora que ya había pasado todo les contó a las demás lo ocurrido riendo a carcajada limpia y arrancándoles risas a ellas; cuando pudieron dejar de reír, reemprendieron la exploración, pero con tan infructuosos resultados como el otro grupo, con el cual se reunieron a la una en punto.

Tras comunicarse recíprocamente el fracaso de sus inspecciones, llegó el momento de contar las  peripecias notables de sus andaduras.

Los gatitos suponían un problema: ¿quién iba a quedárselos? La solución fue inmediata: Ana se llevaría uno; Rocío, otro; Luisa se hizo cargo de un tercero, para regalárselo a Tere, y los dos últimos se los quedarían Amanda y Pili.

Tanto caminar, saltar y escalar, sin contar el pedaleo de ida, les había abierto el apetito, así que, sin perder un minuto, recogieron de las bolsas sus bocadillos y la emprendieron a mordiscos con ellos, unos mordiscos tan colosales que cualquiera hubiera creído a los bocatas sus enemigos mortales.

A la vista de su segundo fracaso, tomaron la decisión de reunirse un sábado más y recorrer la zona de la Rastraera.

Pedalearon juntas hasta La Solana y allí se despidieron.

 

 

08/04/2006 07:07. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

15/03/2006

Será divertido volar en globo

HABRÍA SIDO DIVERTIDO VOLAR EN GLOBO

Diecisiete caras compungidas se reunieron en un rincón del patio del colegio una soleada mañana de primavera, a la  hora alegre del recreo.

Ninguna de sus diecisiete parlanchinas bocas parecía querer ser la primera en abrirse.

Con una tarde de investigación desesperada y una noche de triste meditación por medio, la desagradable realidad había terminado por imponerse.

Por fin, Amanda rompió el pesado silencio:

- No encontré nada.

La frase se repitió unas cuantas veces.

Finalmente, Pili pronunció lo que todas pensaban y no querían decir: 

- Yo creo que Tomás tenía razón.

Se dejaron oír voces airadas de protesta, pero se notaba demasiado que trataban de convencerse a sí mismas. Eran sólo un resto de rebeldía ante el fracaso de su aventura.

Esa tarde hubo chicas que, contra toda lógica, siguieron intentando construir el globo, pero ya la desilusión iba ganando terreno a la rabia del fracaso y una de estas chicas fue la que, en el recreo del día siguiente, melancólica bajo un sol radiante de primavera, suspiró:

- ¡Habría sido divertido volar en globo!

FIN

11-Julio-1990

 

15/03/2006 10:11. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 8 comentarios.

Será divertido volar en globo

Pero ninguna estaba dispuesta a rendirse, eso no. Lo intentarían de nuevo aquella tarde. Y aquella tarde corrieron la misma suerte: lo que entendían no les servía, y lo que no entendían no les servía tampoco porque, aunque les sirviera, no eran capaces de descifrarlo. Sólo les quedaba un recurso: pedir ayuda. Tal vez el hermano de Mari Mar quisiera explicarles todo eso tan difícil que no lograban comprender aun cuando lo estudiaban afanosamente. Se aferraron con todas sus fuerzas a aquella última posibilidad. Cuando salieron del colegio por la tarde, Mari Mar corrió a casa y fue directamente al dormitorio de su hermano, sin pasar por la sala, donde estaba su madre, a la que saludó al paso con un ruidoso "Mamá, ya he venido", ni por su propia habitación.

Cuando Tomás escuchó lo que su hermana pequeña tenía que decirle, soltó una carcajada.

- Estás como una cabra, niña. Sois tontas, tus amigas y tú.

- ¿Por qué?- preguntó Mari Mar airadamente.

- Pues porque no podéis hacer un globo así como así.

Después de oír la explicación tan razonable que Tomás añadió a esa negativa, Mari Mar fue incapaz de reaccionar ante la estrepitosa venida abajo de  su sueño aventurero.

Durante toda la noche estuvo pensando, intentando convencerse de que su hermano estaba equivocado, pero al fin hubo de reconocer que las equivocadas eran ellas. Ahora el problema era cómo se lo diría a sus amigas. Seguramente iban a recibir la noticia tan mal como ella misma la había recibido, y por eso le daba pena tener que comunicársela. Cuando estuvo al día siguiente ante ellas, repitió punto por punto la explicación de Tomás. Todas sin excepción se negaron a admitirla.

- No puede ser- decían unas.

- Tu hermano no sabe nada- se oía decir a otras.

Pero en el fondo habían comprendido que Tomás tenía razón. Ninguna quería resignarse a admitir la verdad y se pusieron todas de acuerdo, incluso Mari Mar, contagiada por la terquedad de las demás, para seguir buscando una solución aquella tarde.

15/03/2006 07:02. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

14/03/2006

Será divertido volar en globo

DIFICULTADES

En la segunda tarde de trabajo apenas cundió la labor.

- Mi madre me ha dicho que las cosas primero se hilvanan y luego se cosen a máquina- anunció Gemma.

Y aquí surgió la primera dificultad, porque hilvanar no sería muy difícil, pero ninguna sabía coser a máquina y no creían a sus madres muy dispuestas a perder su tiempo en hacerles ese trabajo.

- Mi madre sí- aseguró Ana.

Pero no resultó cierta su contundente afirmación y se encontraron al tercer día con varias piezas mal hilvanadas y cinco tablas, porque tampoco Inma, Rocío y Pili habían avanzado nada.

La madre de Ana estaba sobrada de buena voluntad, pero falta de tiempo por el momento, y si querían que lo cosiera, tendrían que esperar a que pudiera encontrar un hueco entre sus ocupaciones.

Por su parte, las carpinteras habían calculado mal la longitud de los clavos y no habían podido hacer nada. Lo malo era que ahora, ya provistas de otros suficientemente largos, no sabían muy bien cómo hacerlo.

Y eso no era todo. Alguien había planteado un problema mucho más difícil de resolver: ¿cómo dirigirían el globo? ¿cómo harían para que bajara?

Haciendo caso omiso a estas sensatas objeciones, siguieron trabajando aquel tercer día hasta la caída del sol. Pero una vocecilla resonaba en sus conciencias, una vocecilla que invadió sus sueños esa noche: ¿Cómo dirigir el globo? ¿cómo  hacerlo bajar?

La despierta mente de Mari Mar le inspiró una idea: consultaría los libros de su hermano mayor, que ya estaba en el instituto; seguro que traían algo referente a globos, aviones y cosas así.

Al día siguiente propuso a sus amigas buscar información en libros adecuados. Se aceptó la propuesta por unanimidad. Esa tarde no se reunieron, sino que la dedicaron a la labor investigadora.

Rocío, Raquel y Luisa no habían mirado nunca los libros de texto con tanto interés y entusiasmo como miraban ahora los que tenían ante sí y cuyos títulos eran tan prometedores e incitantes como "Cinco semanas en globo"", "Globos aeróstaticos: la aventura de volar", "Deportes aéreos", y alguno más con palabras parecidas impresas en la cubierta.

- ¡Bah! Aquí no dice nada- exclamó Luisa soltando desdeñosamente "Deportes aéreos".

Rocío intentaba descifrar los párrafos oscuros de "Globos aeróstaticos: la aventura de volar", con infructuosos resultados.

Raquel, leyendo a Julio Verne, casi se había olvidado del motivo inmediato y práctico por el que lo leía.

Finalmente, toda su aplicación de aquella tarde resultó inútil.

Se unieron todas desoladas al día siguiente en el recreo: nadie había encontrado nada. 

14/03/2006 07:06. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

11/03/2006

Será divertido volar en globo

Belén, muy previsora, había ido dibujando sobre un papel la disposición de las telas, de modo que pudieron recogerlas sin ningún problema y devolverlas a sus bolsas. Doblaron con mucho cuidado las tres piezas provisionalmente unidas y las guardaron aparte.

- Podemos llevarlo todo a mi casa, que está muy cerca- propuso Rocío.

A todas les pareció una buena idea.

- Pero, ¿tu madre?- objetó la prudente Luisa.

- Bah, no dice nada.

Pero no era eso lo que Luisa temía.

- Se va a enterar- aclaró-

- No. La he dicho que estamos preparando un disfraz de piratas y se lo ha creído.

Todas aplaudieron el ingenio de Rocío.

El día había sido provechoso por lo que se refiere al globo, pero no podían decir lo mismo si pensaban en el cajón: Pili, Inma y Rocío no habían conseguido montar sobre la base ni un solo lateral, aquello era más difícil de lo que creían. Heridas en su amor propio, se prometieron a sí mismas que lo conseguirían o morirían en el empeño.

Como Rocío había asegurado, su madre no dijo nada, pero su cara empalideció un poco cuando vio aparecer aquel ejército armado con bolsas y tablas. Se sintió más tranquila cuando su hija le explicó:

 - Mamá, vamos a dejar esto en el patio. Luego me voy a jugar.

El terror indefinido que se había apoderado de mamá, desapareció al oír esto.

11/03/2006 08:03. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

LA NOCHE NOS ATRAPA

Entraron en el pub y fueron recibidas con carcajadas: era evidente que, al hacer su aparcición, estaban en boca de los presentes, es decir, de Esteban, Elena, Carlos, Pepe, Pedro, Paco y Luis. Ellas se dieron perfecta cuenta y, con excelente humor, corearon las risas de los demás.

- ¡Qué estaríais diciendo de nosotras!- se preguntó Ana con un tonillo a la vez irónico e in dulgente.

- Nos estabais poniendo verdes, seguro- aventuró Carmen con más energía y el mismo buen humor.

Tenían razón y se la dieron: hablaban de ellas. Pero se habían equivocado en una cosa: no era para mal.

Esteban preguntó por preguntar:

- ¿Un té y un café?

Asintieron ellas. Al momento, tuvieron sobre la barra sus infusiones. Ana se regoció con su café: había en él mucha crema; con la cucharilla empezó a comérsela, como solía hacer. Y comenzaron a burlarse todos de su forma de tomar el café, sosteniendo el platillo con la mano izquierda bajo la taza, y asiendo ésta con la derecha.

- Es como un rito- bromeaba Carlos.

- Es porque gotea- ofrecía Ana explicación práctica.

Cuando ésta había terminado ya su infusión y Carmen aún no había tomado un solo sorbo de la suya, llegó Tasio.

- ¿Cómo tan tarde?- se interesó Carmen.

- Ya ves, alhaja, no he podido subir antes.

Ni dio  más explicaciones ni nadie se las pidió. Esteban le sirvió su whisky con agua, sin darle tiempo a pedirlo.

Por fin, Carmen se decidió a empezar su té.

Eran casi las tres de la madrugada cuando Pepe, que se marchaba a casa, se ofreció para llevarlas a las suyas. Carlos, Ana, Carmen y él se despidieron de los demás, que ya se habían preparado para echar un partida de mus. Caminaron un trecho hasta llegar adonde Pepe había aparcado. Carlos y Carmen se disputaron el asiento de delante y fue él quien salió finalmente vencedor, de forma que las dos chicas subieron detrás. Carretera adelante, giro a la izquierda y ya estaba Carlos a la puerta de su casa. Quedó libre el asiento delantero, pero no lo ocupó Carmen: Ana, cediendo a un impulso irresistible que la asaltaba siempre en el coche de Pepe en semejantes circunstancias, saltó a él desde atrás. Y estuvo a punto de romper algo.

- He pisado algo.

- Un espejo de ésos con dibujo que me regalaron por mi cumpleaños.

- ¡¿Y lo llevas ahí?! ¡¿Todavía?!

El asombro respondía a un doble motivo: el lugar donde Pepe había dejado el espejo y el mucho tiempo que hacía de ello, puesto que su cumpleaños había sido en febrero y estaban en julio. Él era así de descuidado, como Ana y Carmen habían podido comprobar por otros muchos detalles anteriores, de forma que ambas terminaron por asombrarse de su propia extrañeza. De todos modos, Pepe no se escapó sin una buena reprimenda de la que hizo caso omiso: cuanto le dijeron le entró por un oído y le salió por otro.

 

EL AMIGO COMÚN. SIEMPRE INTENTADO HACERLE REÍR CUANDO ELLA ESTABA AL BORDE DE LAS LÁGRIMAS, AL LÍMITE DE SUS FUERZAS. CONSIGUIÉNDOLO SIEMPRE, CASI SIEMPRE LOGRANDO ARRANCARLE FINALMENTE UNA SONRISA, UNA RISA LEVE Y AGRADECIDA.

11/03/2006 07:55. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

04/03/2006

Será divertido volar en globo

La naturaleza de la cosa en cuestión no fue desvelada, pero el aburrimiento de las madres pudo más que su prudencia o su curiosidad y terminaron por abstecer a sus hijas de aquello que tan anhelantes pedían, sin insistir mucho en sus justas indagaciones.

El resultado fue que diecisiete chicas aventureras de sexto curso pudieron reunirse al día siguiente con la alegría de haber obtenido lo que necesitaban para su aventura sin verse obligadas a revelar el secreto tan celosamente guardado.

Quien más, quien menos, podía aportar alguna sábana vieja, alguna cortina inservible condenada para trapos... Respecto a la madera, decidieron que lo mejor era comprarla toda y  no andar haciendo empalmes. Rocío, Tere, Raquel y Luisa irían por ella después del colegio y la llevarían a Santa Isabel.

Y así fue: aquella tarde se reunieron todas allí. Presentó cada una lo que había conseguido y se formaron tres grupos: uno de vigilancia, compuesto por dos parejas que se situaron respectivamente en la Roca del Dinosaurio y en la Roca Zapatera; otro de costureras, encargado de coser las telas; y el tercero, cuya misión sería costruir el cajón para el globo.

Las centinelas se encaminaron marcialmente a sus puestos: Tere y Luisa, al Dinosaurio; Gemma y Beatriz, a la Zapatera. Inma, Pili y Rocío se situaron junto a unas rocas que ocultaban el camino y, armadas de clavos y martillos, se prepararon para dar forma a las planchas de contrachapado caídas a sus pies. Las costureras, puesto que necesitaban más espacio, se situaron en la explanada; se sentaron formando un gran círculo; fueron extrayendo las telas de las bolsas en que las habían traído y extendiéndolas, confrontando unas con otras.

- Queda muy raro- opinó Mari Carmen, observando el resultado.

- Bueno, mujer, tampoco va a ser perfecto. Y además, cuando se llene de aire sí parecerá un globo- la tranquilizó Raquel.

Animadas por estas palabras, siguieron con su tarea. Procurando no mover las telas, María José se desplazó a gatas hasta el empalme central y fue prendiendo con alfileres los dobladillos de una sábana azul desgastada y una cortina enorme teñida de colores chillones. Al mismo tiempo, Ana hacía lo propio con otro de los dobladillos de la cortina y el más corto de una pieza informe de tela blanca. Los alfileres se habían agotado, y el tiempo también.

04/03/2006 15:51. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

01/03/2006

Será divertido volar en globo

- ¡Con madera!- gritó Raquel- Pero si es muy fácil. Compramos o cogemos madera y hacemos un cajón grande y alto.

La solución era tan simple que todas se preguntaron cómo no se les había ocurrido antes.

Ahora ya se hacía tarde para permanecer allí. Tendrían que reunirse mañana en el recreo y tomar de nuevo decisiones.

Fueron todas juntas hasta La Solana y allí se despidieron hasta el día siguiente. Estaban de muy buen humor: los chicos no habían ido a molestar y ellas habían resuelto los graves problemas que planteaba la construcción artesanal de un globo. Una tarde estupenda.

La reunión matinal fue un éxito: se acordó que cada una acaparara cuanta tela pudiera conseguir y se formó una delegación para comprar la madera necesaria; según sus cálculos, no sería mucha, porque todas podían aportar algún cajón inservible y cosas por el estilo.

- Mañana otra vez aquí para ver lo que tenemos; y por la tarde, a Santa Isabel- concluyó Amanda.

Pero hasta la llegada de la tarde siguiente, hubo de transcurrir la de aquel mismo día, una tarde en la que diecisieta pacientes madres tuvieron que soportar las insistentes peticiones de tela hechas por sus hijas a intervalos de cinco minutos.

A la pregunta materna:

- ¿Para qué la quieres?

respondía la hija evasivamente:

- Para una cosa.

01/03/2006 07:01. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 3 comentarios.

28/02/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

El día cálido de verano transcurre, cae ya la noche ardiente de verano y la calle va poblándose de gente, van llenándose de gente las terrazas y los parques.

Ana y Carmen van al cine esta noche. Bajan al Tasio y a las once menos cuarto suben al cine de verano. La taquilla ya está abierta.

- Dos entradas.

Se las entregan al portero, entran y buscan su sitio habitual; han tenido suerte, está libre. Es un sitio excelente,  porque entre esta fila de incomodísimas sillas y la siguiente, hay un amplio pasillo de dos o tres metros, de forma que nadie puede sentarse justo delante, a dos palmos, y entorpecerles la visión. Pero también tiene un inconveniente: se carece del apoyo que supone la silla de delante y eso reduce la variedad de posturas que se puede adoptar para evitar salir de allí con el cuerpo dolorido y cansado, cosa inevitable, por otra parte, aunque se mude la postura cada cinco minutos, dado lo incómodos que son los asientos: sillas metálicas, no anatómicas, precisamente.

Las luces se apagan. Van pasando por la pantalla reportajes de películas que serán proyectadas próximamente, aunque eso no siempre resulta ser verdad.

- Ésa hay que venir a verla- se regocija Carmen cuando anuncian "Labios ardientes".

- A mí no me llama mucho. La crítica la ha puesto mal. Pero claro, fíate tú de la crítica- se contradice aparentemente Ana.

Tres o cuatro reportajes más y las luces se encienden de nuevo. Carmen va a comprar palomitas y Ana va sacando los pañuelos de papel porque, al parecer, la película es de mucho llorar y su amiga, que gusta de ir al cine para eso, puede necesitarlos.

Por segunda vez, y definitiva, se hace la oscuridad y comienza la sesión. Ana va leyendo los títulos sobreimpresionados, Carmen empieza a dar cuenta de las palomitas. El film de esa noche había obtenido muchas nominaciones para los Oscar, pero no había conseguido finalmente ninguna estatuilla. Así era el cine de verano: pasaban las películas premiadas con el Oscar o que habían estado nominadas para alguno, y otras, generalmente comedias juveniles, que por causas muy concretas podían atraer a un público habitualmente escaso. El local se llenaba en muy pocas ocasiones.

Para Carmen y para Ana éste estaba resultando un verano muy cinematográfico: estaban yendo mucho al cine y les ocurrían algunas cosas de película.

Las imégenes llenaban la pantalla. Hay espectadores que han pagado su entrada para acceder al recinto y otros que, sentados cómodamente en sus terrazas, ven gratis la película o la soportan hasta que no aguantan más y, entrandoen sus casas, cierran a cal y canto puertas y ventanas, a pesar del calor, para intentar inútilmente aislarse, aunque sean un poco, del excesivo volumen del sonido de la película  de la algarabía de los asistentes a la proyección.

Van pasando las imágenes: una escena, dos escenas, tres, cuatro. Ana observa de reojo a Carmen y se percata de que aún no necesita pañuelos: tiene los ojos secos. Pero a media película, los ojos de Carmen empiezan a humedecerse y Ana, que se ha dado perfecta cuente, le tiende, riendo, el paquete de klínex.

- ¿Qué hora es?- pregunta Carmen, que nunca lleva reloj.

- Las dos- responde Ana, que jamás se lo quita.

- Debe de faltar ya poco.

- Buh, media hora por lo menos.

El cálculo de Ana resultó bastante exacto. Acabada ya la proyección, y dado que no tenían sueño  sí bastante frío, porque en el cine siempre terminaba haciéndolo en la segunda sesión, decidieron bajar al pub de Esteban y tomar algo caliente antes de volver a casa.

- ¿El último café?- propuso Carmen.

- Sí, que mañana hay que trabajar- aceptó Ana.

Efectivamente, ambas tenían que trabajar al día siguiente, es decir, ya ese mismo día, tan sólo unas pocas horas más tarde.

 

LA VIDA EN SUSPENSO: EL IMPERIO DE LA NOCHE SE HA EXTENDIDO. SUEÑO PROFUNDO, INTENSA VIGILIA, EL DOBLE ROSTRO DE LA NOCHE APASIONANTE; DULCE E INMISERICORDE ROSTRO DE LA NOCHE, OJOS ABIERTOS COMO LUNAS QUE ENCIERRAN TODA LA DULZURA Y TODA LA CRUELDAD, NOCHE ESFINGE, GIOCONDA OSCURA ADORNADA DE CRISTAL, EBRIA DE VIDA Y DE MUERTE; NADIE ENCUENTRA LA RESPUESTA, NADIE ESCAPA A LA NOCHE DE GIZEH.

28/02/2006 07:08. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

14/02/2006

Será divertido volar en globo

20060214065458-globo.jpg

Mari Mar, Pili y Mari Carmen se encargarían de comprar la lona y se reunirían en la explanada con las demás.

A las cinco y media salía de la plaza de la iglesia en dirección a Santa Isabel un primer grupo de chicas compuesto por Inma, María José, Luisa, María José, Gemma y Tere. Encontraron en La Solana a Rocío, Raquel y Ana. Fueron las primeras en llegar a la explanada. Aún faltaban nueve niñas. Pero había que estar alerta por si los chicos se habían enterado de todo y llegaban en su lugar, así que formaron dos grupos de vigilancia que se apostaron en puntos diferentes: Tere y Gemma en una roca junto al camino, a la derecha de la explanada; María José y Luisa en la Roca del Dinosaurio, a la izquierda. Desde allí vieron acercarse a Mari Mar, Pili y Mari Carmen.

-¿Y las demás?

- No han llegado todavía.

- ¿Dónde tenéis el canasto?

Rocío explicó que no había podido conseguirlo aún, pero que su vecina había prometido dejarle uno al día siguiente.

- ¿Y la lona?- preguntó ahora Rocío.

Mari  Mar levantó una bolsa demasiado pequeña y proporcionó a sus amigas la segunda decepción de la tarde.

- No había más. Vamos a tener que buscar en otra parte y coser trozos.

Esta solución les levantó un poco el ánimo.

Cinco minutos después de la propuesta llegaron las últimas compañeras.

- Tardonas- las regañaron.

Cada una de ellas intentó dar una excusa al mismo tiempo que las demás.

Allí estaban ahora, sin lona, sin canastillo, enfurruñadas por el retraso que eso suponía, con la amenaza de los chicos, pero dispuestas a no dejarse vencer por el desánimo.

Cuando el contento empezaba a iluminar otra vez aquellas caras desalentadas, sonó una voz de alarma.

- Los chicos.

Oírlo y echar a correr fue todo uno. Tenían que esconderse, evitar que los chicos las vieran allí y confirmaran sus sospechas. Ágilmente y en silencio, se escurrieron una detrás de otra por una estrecha oquedad entre dos grandes moles de piedra. Aguardaron unos minutos, tan inmóviles y calladas como las rocas que les servían de refugio. Por fin Mari Mar, animada por el silencio del exterior, se decidió a asomar prudentemente la cabeza. Allí no había nadie. De todos modos, salió futivamente para asegurarse. Volvió al escondite con muchas menos precauciones.

- No hay nadie. Os habéis confundido, eran tres chicos que siguen por el camino.

Aquello fue un alivio.

Eran ya casi las siete y todas sentían hambre. Habían tenido la previsión de llevarse las meriendas, de modo que las sacaron allí mismo y lo que iba a ser una tarde de trabajo se convirtió en una tarde de campo.

De regreso a casa, diecisiete chicas de sexto curso experimentaban una mezcla de alegría y contrariedad: alegría porque lo habían pasado bien; contrariedad porque su aventura habrá de esperar uno dos días más.

Sin embargo, organizaron encantadas la segunda expedición a Santa Isabel. La tarde fijada salieron a toda prisa del colegio, llegaron corriendo a casa, soltaron sus carteras en cualquier parte y se marcharon disparadas hacia el cuartel general. Todas menos cuatro: Mari Mar, Pili y Mari Carmen por un lado, y Rocío por otro, sola.

Fueron llegando en grupos a la explanada. Ansiosas, esperaron la aparición de las proveedoras. Cuando al fin llegaron éstas, la expectación se convirtió en decepción.

- El canasto no nos sirve. Es de chico como una cesta- explicó Rocío desanimada.

- No había lona en ninguna parte- anunciaron desalentadas las otras tres.

Amanda e Inma, que no se dejaban abatir fácilmente por las dificultades, exclamaron a una:

- ¡Pues habrá que pensar algo!

Luisa tuvo una idea brillante:

- ¡Pues claro! ¡Cómo no lo habíamos pensado! Algunas sábanas viejas tendremos en casa, ¿no? En vez de con lona, podemos hacerlo con tela. Y además, es más fácil de coser.

Ésa parecía la solución, y fue acogida con entusiasmo. Sólo quedaba por resolver el problema de la canastilla.

 - ¿A nadie se le ocurre nada?- preguntó Gemma, con la cara entre las manos y los codos apoyados en las rodillas.

Estuvieron dándole vueltas, se hicieron algunas propuestas, pero ninguna parecía buena.

14/02/2006 07:08. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 4 comentarios.

13/02/2006

Será divertido volar en globo

20061028155716-20060214065458-globo.jpg

LO HAREMOS

Un papel corría de mano en mano por la clase ahora que la maestra estaba vuelta de espaldas, escribiendo en la pizarra.

"A la hora del recreo, reunión donde siempre"

Para cuando la maestra se volvió de nuevo, todas las interesadas habían podido leer la citación.

Aún faltaba media hora para el recreo, era demasiado tiempo para soportar su transcurso con calma. Ninguna niña pudo hacer mucho caso de la maestra durante esa lentísima media hora. Pero, como todo llega en este mundo, llegó también el mediodía.

- La hora del recreo. Podéis salir.

Y ya lo creo que salieron: una vez fuera del aula, corrieron como locas escaleras abajo hasta el gran patio. Tardaron exactamente un minuto en llegar desde allí al lugar de la reunión.

Ya estaban las chicas de 6ºB, faltaban ahora las del otro grupo. Un poco más tarde aparecieron todas juntas y apresuradas. La culpa de su retraso había sido de don Alejandro, el profesor de matemáticas, que siempre tenía algo que explicar en el último momento.

- ¿Falta alguien?- preguntó Amanda, erigiéndose en directora de la reunión.

- No, estamos todas- contestó la voz animosa de Mari Mar.

Comprobada la veracidad de la afirmació, Amanda pasó a exponer el motivo de aquella junta general: unas cuantas chicas habían tenido la idea de hacer un globo y querían saber si contaban con las demás para tamaña aventura.

El asentimiento fue unánime. Ahora venía la parte más difícil del asunto: había que ponerse de acuerdo sobre cómo, cuándo y dónde hacerlo.

El tiempo de recreo terminaba y no llegaban a ninguna conclusión. Antes de volver a clase quedaron en pensar bien las cosas y hacer otra reunión en el recreo de mañana para decidir todo lo referente a la construcción del globo.

- He estado pensando y ya sé cómo podemos hacerlo- dijo Amanda en la segunda reunión.

- Lo primero que necesitamos es lona, y luego un canasto de mimbre, o un cubeto de goma...

Alguien la interrumpió en este punto para sugerir:

- Sí, ésos que se usan en la vendimia.

- Pero pesan mucho- objetó otra voz.

Lo discutieron un poco y decidieron que no era tan mala idea, pero que sería mejor encontrar algo más grande y más ligero.

Necesitarían también leña para hacer fuego e hinchar la lona, y algo que sirviera de lastre. Los materiales, salvo la canastilla, no eran difíciles de encontrar. Pero hallar un lugar adecuado para llevar a cabo sus planes era más complicado. Debían encontrar uno, y cuando lo tuvieran, ya podrían comprar la lona y trasladar allí todo lo necesario.

La búsqueda sería tarea de todas; Amanda se encargaría de averiguar el coste de la tela; y Rocío, de proporcionar la canastilla.

Tenían un solo día de plazo, porque la tercera y última reunión se celebraría en el recreo del día siguiente.

- Una cosa más. Mañana traéis todas el dinero para la lona.

- ¿Cuánto?

- Bueno, como no sabemos todavía lo que nos va a costar, os traéis veinte duros, o setenta y cinco pesetas- propuso Mari Carmen.

La última reunión fue muy excitante: se tomaron las decisiones más importantees en medio de un gran alboroto. Todo era entusiasmo.

Amanda informó:

- La lona va a costarnos unas mil pesetas. Si os parece, ponemos a veinte duros, por si es más.

Todas estuvieron de acuerdo.

- Bueno, ¿y el sitio?- preguntó Tere.

Eso había dejado de ser un problema, porque las chicas de la Solana encontraron uno estupendo la tarde antes: una inmensa explanada en Santa Isabel. Era fenomenal: estaba lejos del pueblo, pero no demasiado, y además, rodeado de rocas que las protegerían de los posibles caminantes y sus miradas inoportunas.

- Pues muy bien- aplaudió Inma aliviada- porque los chicos saben algo y tendremos que escondernos.

Al oír esto se formó un griterío: ¿quién había ido por ahí contando sus planes? ¿quiénes eran los chicos? Había que deshacerse de ellos. Ya pensarían en algo.

Quedaron para aquella misma tarde, a las seis menos cuarto, en Santa Isabel.

Mari Mar, Pili y Mari Carmen se encargarían de comprar la lona y se reunirían en la explanada con las demás.

A las cinco y media salía de la plaza de la iglesia en dirección a Santa Isabel un primer grupo de chicas compuesto por Inma, María José, Luisa, María José, Gemma y Tere. Encontraron en La Solana a Rocío, Raquel y Ana. Fueron las primeras en llegar a la explanada. Aún faltaban nueve niñas. Pero había que estar alerta por si los chicos se habían enterado de todo y llegaban en su lugar, así que formaron dos grupos de vigilancia que se apostaron en puntos diferentes: Tere y Gemma en una roca junto al camino, a la derecha de la explanada; María José y Luisa en la Roca del Dinosaurio, a la izquierda. Desde allí vieron acercarse a Mari Mar, Pili y Mari Carmen.

-¿Y las demás?

- No han llegado todavía.

- ¿Dónde tenéis el canasto?

Rocío explicó que no había podido conseguirlo aún, pero que su vecina había prometido dejarle uno al día siguiente.

- ¿Y la lona?- preguntó ahora Rocío.

Mari Mar levantó una bolsa demasiado pequeña y proporcionó a sus amigas la segunda decepción de la tarde.

- No había más. Vamos a tener que buscar en otra parte y coser trozos.

Esta solución les levantó un poco el ánimo.

Cinco minutos después de la propuesta llegaron las últimas compañeras.

- Tardonas- las regañaron.

Cada una de ellas intentó dar una excusa al mismo tiempo que las demás.

Allí estaban ahora, sin lona, sin canastillo, enfurruñadas por el retraso que eso suponía, con la amenaza de los chicos, pero dispuestas a no dejarse vencer por el desánimo.

Cuando el contento empezaba a iluminar otra vez aquellas caras desalentadas, sonó una voz de alarma.

- Los chicos.

Oírlo y echar a correr fue todo uno. Tenían que esconderse, evitar que los chicos las vieran allí y confirmaran sus sospechas. Ágilmente y en silencio, se escurrieron una detrás de otra por una estrecha oquedad entre dos grandes moles de piedra. Aguardaron unos minutos, tan inmóviles y calladas como las rocas que les servían de refugio. Por fin Mari Mar, animada por el silencio del exterior, se decidió a asomar prudentemente la cabeza. Allí no había nadie. De todos modos, salió futivamente para asegurarse. Volvió al escondite con muchas menos precauciones.

- No hay nadie. Os habéis confundido, eran tres chicos que siguen por el camino.

Aquello fue un alivio.

Eran ya casi las siete y todas sentían hambre. Habían tenido la previsión de llevarse las meriendas, de modo que las sacaron allí mismo y lo que iba a ser una tarde de trabajo se convirtió en una tarde de campo.

De regreso a casa, diecisiete chicas de sexto curso experimentaban una mezcla de alegría y contrariedad: alegría porque lo habían pasado bien; contrariedad porque su aventura habrá de esperar uno dos días más.

Sin embargo, organizaron encantadas la segunda expedición a Santa Isabel. La tarde fijada salieron a toda prisa del colegio, llegaron corriendo a casa, soltaron sus carteras en cualquier parte y se marcharon disparadas hacia el cuartel general. Todas menos cuatro: Mari Mar, Pili y Mari Carmen por un lado, y Rocío por otro, sola.

Fueron llegando en grupos a la explanada. Ansiosas, esperaron la aparición de las proveedoras. Cuando al fin llegaron éstas, la expectación se convirtió en decepción.

- El canasto no nos sirve. Es de chico como una cesta- explicó Rocío desanimada.

- No había lona en ninguna parte- anunciaron desalentadas las otras tres.

Amanda e Inma, que no se dejaban abatir fácilmente por las dificultades, exclamaron a una:

- ¡Pues habrá que pensar algo!

Luisa tuvo una idea brillante:

- ¡Pues claro! ¡Cómo no lo habíamos pensado! Algunas sábanas viejas tendremos en casa, ¿no? En vez de con lona, podemos hacerlo con tela. Y además, es más fácil de coser.

Ésa parecía la solución, y fue acogida con entusiasmo. Sólo quedaba por resolver el problema de la canastilla.

- ¿A nadie se le ocurre nada?- preguntó Gemma, con la cara entre las manos y los codos apoyados en las rodillas.

Estuvieron dándole vueltas, se hicieron algunas propuestas, pero ninguna parecía buena.

- ¡Con madera!- gritó Raquel- Pero si es muy fácil. Compramos o cogemos madera y hacemos un cajón grande y alto.

La solución era tan simple que todas se preguntaron cómo no se les había ocurrido antes.

Ahora ya se hacía tarde para permanecer allí. Tendrían que reunirse mañana en el recreo y tomar de nuevo decisiones.

Fueron todas juntas hasta La Solana y allí se despidieron hasta el día siguiente. Estaban de muy buen humor: los chicos no habían ido a molestar y ellas habían resuelto los graves problemas que planteaba la construcción artesanal de un globo. Una tarde estupenda.

La reunión matinal fue un éxito: se acordó que cada una acaparara cuanta tela pudiera conseguir y se formó una delegación para comprar la madera necesaria; según sus cálculos, no sería mucha, porque todas podían aportar algún cajón inservible y cosas por el estilo.

- Mañana otra vez aquí para ver lo que tenemos; y por la tarde, a Santa Isabel- concluyó Amanda.

Pero hasta la llegada de la tarde siguiente, hubo de transcurrir la de aquel mismo día, una tarde en la que diecisieta pacientes madres tuvieron que soportar las insistentes peticiones de tela hechas por sus hijas a intervalos de cinco minutos.

A la pregunta materna:

- ¿Para qué la quieres?

respondía la hija evasivamente:

- Para una cosa.

La naturaleza de la cosa en cuestión no fue desvelada, pero el aburrimiento de las madres pudo más que su prudencia o su curiosidad y terminaron por abstecer a sus hijas de aquello que tan anhelantes pedían, sin insistir mucho en sus justas indagaciones.

El resultado fue que diecisiete chicas aventureras de sexto curso pudieron reunirse al día siguiente con la alegría de haber obtenido lo que necesitaban para su aventura sin verse obligadas a revelar el secreto tan celosamente guardado.

Quien más, quien menos, podía aportar alguna sábana vieja, alguna cortina inservible condenada para trapos... Respecto a la madera, decidieron que lo mejor era comprarla toda y no andar haciendo empalmes. Rocío, Tere, Raquel y Luisa irían por ella después del colegio y la llevarían a Santa Isabel.

Y así fue: aquella tarde se reunieron todas allí. Presentó cada una lo que había conseguido y se formaron tres grupos: uno de vigilancia, compuesto por dos parejas que se situaron respectivamente en la Roca del Dinosaurio y en la Roca Zapatera; otro de costureras, encargado de coser las telas; y el tercero, cuya misión sería costruir el cajón para el globo.

Las centinelas se encaminaron marcialmente a sus puestos: Tere y Luisa, al Dinosaurio; Gemma y Beatriz, a la Zapatera. Inma, Pili y Rocío se situaron junto a unas rocas que ocultaban el camino y, armadas de clavos y martillos, se prepararon para dar forma a las planchas de contrachapado caídas a sus pies. Las costureras, puesto que necesitaban más espacio, se situaron en la explanada; se sentaron formando un gran círculo; fueron extrayendo las telas de las bolsas en que las habían traído y extendiéndolas, confrontando unas con otras.

- Queda muy raro- opinó Mari Carmen, observando el resultado.

- Bueno, mujer, tampoco va a ser perfecto. Y además, cuando se llene de aire sí parecerá un globo- la tranquilizó Raquel.

Animadas por estas palabras, siguieron con su tarea. Procurando no mover las telas, María José se desplazó a gatas hasta el empalme central y fue prendiendo con alfileres los dobladillos de una sábana azul desgastada y una cortina enorme teñida de colores chillones. Al mismo tiempo, Ana hacía lo propio con otro de los dobladillos de la cortina y el más corto de una pieza informe de tela blanca. Los alfileres se habían agotado, y el tiempo también.

Belén, muy previsora, había ido dibujando sobre un papel la disposición de las telas, de modo que pudieron recogerlas sin ningún problema y devolverlas a sus bolsas. Doblaron con mucho cuidado las tres piezas provisionalmente unidas y las guardaron aparte.

- Podemos llevarlo todo a mi casa, que está muy cerca- propuso Rocío.

A todas les pareció una buena idea.

- Pero, ¿tu madre?- objetó la prudente Luisa.

- Bah, no dice nada.

Pero no era eso lo que Luisa temía.

- Se va a enterar- aclaró-

- No. La he dicho que estamos preparando un disfraz de piratas y se lo ha creído.

Todas aplaudieron el ingenio de Rocío.

El día había sido provechoso por lo que se refiere al globo, pero no podían decir lo mismo si pensaban en el cajón: Pili, Inma y Rocío no habían conseguido montar sobre la base ni un solo lateral, aquello era más difícil de lo que creían. Heridas en su amor propio, se prometieron a sí mismas que lo conseguirían o morirían en el empeño.

Como Rocío había asegurado, su madre no dijo nada, pero su cara empalideció un poco cuando vio aparecer aquel ejército armado con bolsas y tablas. Se sintió más tranquila cuando su hija le explicó:

- Mamá, vamos a dejar esto en el patio. Luego me voy a jugar.

El terror indefinido que se había apoderado de mamá, desapareció al oír esto.

 

DIFICULTADES

En la segunda tarde de trabajo apenas cundió la labor.

- Mi madre me ha dicho que las cosas primero se hilvanan y luego se cosen a máquina- anunció Gemma.

Y aquí surgió la primera dificultad, porque hilvanar no sería muy difícil, pero ninguna sabía coser a máquina y no creían a sus madres muy dispuestas a perder su tiempo en hacerles ese trabajo.

- Mi madre sí- aseguró Ana.

Pero no resultó cierta su contundente afirmación y se encontraron al tercer día con varias piezas mal hilvanadas y cinco tablas, porque tampoco Inma, Rocío y Pili habían avanzado nada.

La madre de Ana estaba sobrada de buena voluntad, pero falta de tiempo por el momento, y si querían que lo cosiera, tendrían que esperar a que pudiera encontrar un hueco entre sus ocupaciones.

Por su parte, las carpinteras habían calculado mal la longitud de los clavos y no habían podido hacer nada. Lo malo era que ahora, ya provistas de otros suficientemente largos, no sabían muy bien cómo hacerlo.

Y eso no era todo. Alguien había planteado un problema mucho más difícil de resolver: ¿cómo dirigirían el globo? ¿cómo harían para que bajara?

Haciendo caso omiso a estas sensatas objeciones, siguieron trabajando aquel tercer día hasta la caída del sol. Pero una vocecilla resonaba en sus conciencias, una vocecilla que invadió sus sueños esa noche: ¿Cómo dirigir el globo? ¿cómo hacerlo bajar?

La despierta mente de Mari Mar le inspiró una idea: consultaría los libros de su hermano mayor, que ya estaba en el instituto; seguro que traían algo referente a globos, aviones y cosas así.

Al día siguiente propuso a sus amigas buscar información en libros adecuados. Se aceptó la propuesta por unanimidad. Esa tarde no se reunieron, sino que la dedicaron a la labor investigadora.

Rocío, Raquel y Luisa no habían mirado nunca los libros de texto con tanto interés y entusiasmo como miraban ahora los que tenían ante sí y cuyos títulos eran tan prometedores e incitantes como "Cinco semanas en globo"", "Globos aeróstaticos: la aventura de volar", "Deportes aéreos", y alguno más con palabras parecidas impresas en la cubierta.

- ¡Bah! Aquí no dice nada- exclamó Luisa soltando desdeñosamente "Deportes aéreos".

Rocío intentaba descifrar los párrafos oscuros de "Globos aeróstaticos: la aventura de volar", con infructuosos resultados.

Raquel, leyendo a Julio Verne, casi se había olvidado del motivo inmediato y práctico por el que lo leía.

Finalmente, toda su aplicación de aquella tarde resultó inútil.

Se unieron todas desoladas al día siguiente en el recreo: nadie había encontrado nada.

Pero ninguna estaba dispuesta a rendirse, eso no. Lo intentarían de nuevo aquella tarde. Y aquella tarde corrieron la misma suerte: lo que entendían no les servía, y lo que no entendían no les servía tampoco porque, aunque les sirviera, no eran capaces de descifrarlo. Sólo les quedaba un recurso: pedir ayuda. Tal vez el hermano de Mari Mar quisiera explicarles todo eso tan difícil que no lograban comprender aun cuando lo estudiaban afanosamente. Se aferraron con todas sus fuerzas a aquella última posibilidad. Cuando salieron del colegio por la tarde, Mari Mar corrió a casa y fue directamente al dormitorio de su hermano, sin pasar por la sala, donde estaba su madre, a la que saludó al paso con un ruidoso "Mamá, ya he venido", ni por su propia habitación.

Cuando Tomás escuchó lo que su hermana pequeña tenía que decirle, soltó una carcajada.

- Estás como una cabra, niña. Sois tontas, tus amigas y tú.

- ¿Por qué?- preguntó Mari Mar airadamente.

- Pues porque no podéis hacer un globo así como así.

Después de oír la explicación tan razonable que Tomás añadió a esa negativa, Mari Mar fue incapaz de reaccionar ante la estrepitosa venida abajo de su sueño aventurero.

Durante toda la noche estuvo pensando, intentando convencerse de que su hermano estaba equivocado, pero al fin hubo de reconocer que las equivocadas eran ellas. Ahora el problema era cómo se lo diría a sus amigas. Seguramente iban a recibir la noticia tan mal como ella misma la había recibido, y por eso le daba pena tener que comunicársela. Cuando estuvo al día siguiente ante ellas, repitió punto por punto la explicación de Tomás. Todas sin excepción se negaron a admitirla.

- No puede ser- decían unas.

- Tu hermano no sabe nada- se oía decir a otras.

Pero en el fondo habían comprendido que Tomás tenía razón. Ninguna quería resignarse a admitir la verdad y se pusieron todas de acuerdo, incluso Mari Mar, contagiada por la terquedad de las demás, para seguir buscando una solución aquella tarde.

 

HABRÍA SIDO DIVERTIDO VOLAR EN GLOBO

Diecisiete caras compungidas se reunieron en un rincón del patio del colegio una soleada mañana de primavera, a la hora alegre del recreo.

Ninguna de sus diecisiete parlanchinas bocas parecía querer ser la primera en abrirse.

Con una tarde de investigación desesperada y una noche de triste meditación por medio, la desagradable realidad había terminado por imponerse.

Por fin, Amanda rompió el pesado silencio:

- No encontré nada.

La frase se repitió unas cuantas veces.

Finalmente, Pili pronunció lo que todas pensaban y no querían decir:

- Yo creo que Tomás tenía razón.

Se dejaron oír voces airadas de protesta, pero se notaba demasiado que trataban de convencerse a sí mismas. Eran sólo un resto de rebeldía ante el fracaso de su aventura.

Esa tarde hubo chicas que, contra toda lógica, siguieron intentando construir el globo, pero ya la desilusión iba ganando terreno a la rabia del fracaso y una de estas chicas fue la que, en el recreo del día siguiente, melancólica bajo un sol radiante de primavera, suspiró:

- ¡Habría sido divertido volar en globo!

FIN

11-Julio-1990

 

 

 

 

 

 

 

 

 

13/02/2006 11:28. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

09/02/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

LA NOCHE CRUEL, LA NOCHE NO PERDONA, LA REALIDAD SE DESNUDA EN LA NOCHE, PROSTITUTA DE LUNA Y DE HIEL, REALIDAD CRUDA Y SALVAJE QUE TE PENETRA E INFUNDE LA MUERTE EN CADA SECA EMBESTIDA, EN CADA EMBATE FEROZ Y SIN PIEDAD, EMBATE ANIMAL E INSTINTIVO DE LA NOCHE DESNUDA, CRUDA, SALVAJE...

09/02/2006 07:21. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 2 comentarios.

08/02/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

Ana bajó a buscar a Carmen. Cuando llegó a casa de ésta eran las once menos veinte y Carmen estaba terminando de arreglarse; en cinco minutos estuvo lista del todo. Salieron ambas despidiéndose:

- Papá, me voy- Carmen.

- Hasta luego- Ana.

- Adiós- respondió Antonio.

Calleja oscura arriba, salieron a una calle más ancha e iluminada, la anduvieron un trecho y tomaron la primera calle a la derecha, más estrecha y con menos alumbrado; una calle más y ya podía considerarse que estaban en el centro del pueblo, pero ellas iban al mismo corazón y tuvieron que caminar un poco más. A las once entraban en el bar de Tasio. Antes de pedirlo, ya tenían servidas Ana su botella de agua mineral y Carmen su fanta de naranja.

- ¡Qué eficacia!- alabó Ana sonriente.

- Ya ves, socia; el que vale, vale- repuso Tasio con cara de guasa.

- Tú sí que vales- siguió Ana la broma- Si yo vengo aquí, a ver por qué crees tú que vengo: por tí, porque tú verás estos cafres...

Los cafres no la oyeron y no pudieron darse por aludidos. Paco llegó entonces. Su equipo, el Atleti, había ganado un partido y entró saludando a la afición, que lo recibió con felicitaciones. Tras los saludos, lo primero por parte de Paco fue  meterse un poco con Tasio, madridista acérrimo. Luego le pidió:

- Un segoviano, socio.

- Con matarratas, cabrón- le respondió éste mientras vertía el Dyck en el vaso de tubo.

- Un partidazo, tío, eso es jugar, y no el Madrid, que se duerme. Un equipo con un par de pelotas.

- Con un par de pelotas no, porque para once tíos son pocas. Tenías que multiplicar por once- añadió Pedro bromeando.

- No, si lo ha dicho bien, con un par de pelotas ná más, porque sólo ha jugao Futre- siguió Tasio.

La discusión continuó a grandes voces. Ana y Carmen salieron a sentarse fuera. Entre Paco y Tasio sacaron la mesa; se sentaron todos alrededor.

Carlos dijo que se marchaba, pero lo retuvieron muy fácilmente. Carmen y Ana también dijeron que se iban, ellas a ver a Esteban, e igualmente se dejaron retener hasta que Tasio decidió echar el cierre. Subieron todos al pub, excepto éste, que se quedó barriendo y terminando de recoger.

Elena no estaba.

- Ha subido a dar una vuelta a los niños- explicó Esteban.

Lo cual significaba que su mujer había ido a casa para comprobar que sus hijos dormían y que todo estaba en orden. Llevaban allí diez minutos cuando Elena volvió.

- Hay una de miedo en la tres- informó a las chicas- La he dejado grabándose.

Los domingos de invierno los habían pasado Ana, Carmen, Paula, Ángel y Marta viendo la película de miedo que pasaban a las once en uno de los canales privados de la tele, unas veces prestándole toda la atención y otras mientras jugaban al Trivial o a las cartas. Cuando tenía un momento, Elena se sentaba a verla con ellos, o se paraba un instante para informarse de cómo iba. Generalmente eran películas de casquería: mucha sangre, muchas vísceras y poco argumento; tema, ni soñar con que lo hubiera. Pero en contadas ocasiones ponían alguna verdaderamente interesante y entonces sí que olvidaban Trivial y cartas para ver la película en cuestión, o para no verla, porque Carmen, Paula y Marta se tapaban los ojos cuando salía alguna escena terrorífica o repugnante, o bien miraban hacia otro lado, mientras Ángel y Ana bromeaban sobre ella. En ocasiones, cualquiera de éstos o Esteban, aprovechaba un momento en el que estuvieran las tres muy atentas a la pantalla para asustar a alguna con una tentativa de estrangulamiento, un zarandeo acompañado de un ¡ah!, o un grito al oído. La víctima chillaba con repentino y efímero pánico, sobresaltada por el inesperado ataque; a continuación gritaba para insultar al autor de la broma, excepto si se trataba de Esteban; si era éste el bromista, se limitaban al reproche divertido.

Mientras veían Carmen y Ana una película especialmente sanguinolienta, ésta, para incordiar a su amiga, pidió un zumo de tomate. Se levantó bruscamente.

- Voy a pedir un zumo de tomate.

- Ni se te ocurra.

Se le ocurrió. Fue hasta la barra, en la cual estaban Paco, Pedro, Carlos, Pepe, Tito y Tasio. Pidió el zumo, pero no lo había. Los chicos empezaron a meterse con Carmen y a sugerirle imágenes especialmente asquerosas, acordes con las que pasaban en la pantalla en esa ocasión. Por fin acabó el suplicio.

- Hoy no me ha gustado nada. ¡Qué asco! No había más que sangre, unas guarrerías... - se quejó Carmen.

- Pero bien que la has visto- reprochó Tasio.

- Nooo. Me he pasado la película tapándome los ojos.

- Y si no miraban, ¿para qué la estabas viendo?- razonó Pepe.

Ahora sí que Carmen parecía pillada, pero tenía respuesta para todo.

- Porque la oía. Con eso y los trozos que podía ver, ya me enteraba de qué iba. Y además, ya quería saber el final.

Era tarde. Tasio las invitó al último café y, después de tomarlo, se marcharon a casa.

08/02/2006 11:06. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 3 comentarios.

07/02/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

SE SINTIÓ ESTAFADA. RESERVADA  Y REFLEXIVA, CALLADA Y TRANQUILA, LE HICIERON CREER QUE PODÍA MOSTRARSE COMO ERA, SIN RESERVAS, ESPONTÁNEA Y FRANCA. Y LO HIZO. LO PAGÓ TAN CARO COMO NUNCA HABRÍA IMAGINADO, LA PAGARON CON EL AISLAMIENTO, CON EL DESPRECIO. SINTIÓ EL DOLOR Y LA SOLEDAD, EL DOLOR DE LA SOLEDAD. SE SINTIÓ ENGAÑADA. TENÍA QUE VOLVER A SÍ, GANARSE OTRA VEZ PARA SÍ MISMA. LA HABÍAN ESTAFADO Y YA NADA PODÍA HACER: LA SABÍAN VULNERABLE, Y SENTÍA CÓMO LA HERÍAN, CÓMO LACERABAN UNA Y OTRA VEZ LO MEJOR DE SÍ, LO MÁS PROFUNDO Y HERMOSO DE SÍ MISMA.

QUERÍA DARSE Y LA RECHAZABAN, Y NO ENTENDÍA EL PORQUÉ. EL RECHAZO Y LA INCOMPRENSIÓN LA HABÍAN CONDENADO AL DOLOR Y AL MIEDO. ¿POR QUÉ NO LA ACEPTABAN? ¿POR QUÉ NADIE LA ENTENDÍA? ¿POR QUÉ?

07/02/2006 07:04. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 3 comentarios.

05/02/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

Las dos y media; habían dejado pasar entre bromas otro cuarto de hora. Se despidieron definitivamente y salieron del pub. Pedro vivía muy cerca y se fue a casa andando. Pepe tiene el coche, suben Carmen, Ana, Carlos y él. Dejan primero a Carmen; ante su puerta, Carlos ha subido a propósito el volumen del casete; Carmen y Ana se le echan encima:

- Baja eso.

- ¡Los vecinos!

Finalmente, Carmen se mete en casa. Continúan camino los demás hasta la de Ana. Pepe va pisando a fondo. Suenan los Blue Brothers. Los tres tararean la canción. Fin de trayecto: han llegado a la puerta de Ana. Intercambian unas cuantas bobadas más, incluida la de subir el volumen, y Ana baja del coche, dice "Hasta mañana", cierra, entra en su jardín, sube la escalera, abre la puerta y desapararece tras ella. El coche arranca y desaparece también al doblar la esquina.

Otra noche, una más.

Un día más: trabajo mañana y tarde. Y llega la noche, comienza en el bar.

- El dieciseis de junio- pide Ana al tiempo que deja sobre la barra dos monedas de veinte duros.

Tasio se vuelve hacia el calendario, busca la fecha y rasca: casilla en blanco. Como siempre, Ana ha perdido.

Pepe se anima y juega también; no consigue nada.

- Al diecisiete de mayo- juega de nuevo.

Tasio empieza a rascar: sorpresa, cinco mil pesetas que el ganador celebra con una risa contenida y los demás con una carcajada estruendosa.

Echa por tercera vez.

- Veintisiete de febrero.

Increíble: Pepe acaba de ganar otras cinco mil pesetas. La risa se les desborda a todos. A Pepe le va a salir gratis la noche. Una ronda corre por su cuenta. Tasio prepara las copas -el Dyck con cocacola, su Dyck con agua-, los refrescos y los cafés con hielo para Carmen y para Ana.

La puerta se abre y alguien da las buenas noches: es Carlos, que llega con su modo desgarbado de caminar y la cara de falsa desgana que pone a veces. Viene vestido vaquero de arriba a abajo: camisa arremangada y pantalón. Ana no sabe si Carlos se da cuenta de lo atractivo que resulta de espaldas, enfundado en los vaqueros que tan bien le sientan. Carmen y ella ya han cuchicheado alguna vez qué estupendo culo tiene Carlos y lo bien que le cae ese tipo de pantalón. A Ana le vuelve loca.

Le cuentan la suerte que ha tenido Pepe.

- Cabrón, invítate a algo- le da la enhorabuena.

- No me sale de los cojones.

Y a continuación, a Tasio:

- Ponle una copa.

Conversación trivial para una noche tranquila. Como de costumbre, cuando Tasio cierra van a ver a Esteban; esta vez suben todos juntos. Al llegar, encuentran a éste y a Elena tras la barra; mientras Esteban hace guardia, Elena cena un bocadillo de pimientos fritos.

- Como te cuidas...

- Qué bien te alimentas.

- Ya podías repartir.

A semejantes saludos, ella hace un ademán y, cuando  por fin puede hablar, responde:

- Tan rico que me está sabiendo. No he comido nada desde las tres. Bueno, sí, una sardinilla cuando he subido a casa a las ocho, conque imagina.

Y sigue engullendo con deleite su apetitosa cena.

Con las copas, Esteban les pone un bol de pipas.

- Dan apendicitis- advierte Ana.

Nadie hace caso de la advertencia. Alguien da la alerta: en la tele está Playboy. Todos vuelven la cabeza hacia el televisor y empiezan los comentarios. Carmen, Ana y Elena se ríen de los hombres.

- Se os pone cara de gilipollas- les dicen- da risa veros.

Esteban da su opinión: son programas instructivos. La opinión de Esteban es compartida por Carlos, Pedro y Pepe.

- Esto es cultura- afirma el primero.

- Síii, se aprende mucho- corrobora Ana bromeando.

- Se ve mucho- matiza Carmen.

Los chicos le llevan la contraria.

- ¿Qué! Si no se ve ná: unas tetas- protesta Carlos.

- Pero qué tetas...- ríe Pedro.

Pepe no está muy ingenioso esta noche y permanece en silencio. Cuando el Playboy termina, Elena cambia el canal; pasa al plus para ver una película de estreno.

Ana ha dicho algo a destiempo y todos empiezan a meterse con ella; ha contestado a una pregunta mal oída tres o cuatro interlocuciones antes y la respuesta no es tal ni viene ahora al caso. El primero en reírse del despiste es Pepe. Las horas corren que vuelan; la de irse ha sonado ya.

- Hasta mañana- despedida general.

05/02/2006 07:53. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

03/02/2006

ELLA

20060201071436-lobos.jpg

El lobo estaba herido y triste. Un cazador lo había disparado y la bala había rozdo su pata. La herida le escocía. Se le había llenado del polvo del camino. La lamía, intentando calmar el dolor.

No podía hacer nada por sí mismo, y los hombres lo temían.

Dispararían de nuevo sobre él si lo veían, creyendo que iba a atacarlos. Pero no el hombre de la cabaña... Él era diferente de los demás hombres. Su instinto lo condujo hacia él. Era un hombre fuerte y vigoroso, casi tan alto como los árboles centenarios que poblaban el bosque. Algunas arrugas surcaban ya su rostro moreno y curtido. Sus ojos eran profundos, como si hubieran alcanzado la verdad. Sus grandes manos y su extraordinaria configuración física habrían dado miedo de no estar su aspecto suavizado por una mirada serena y protectora. Todos lo llamaban "El solitario de las montañas". Nadie se ocupaba de él, salvo para criticar su carácter, que no se habían preocupado de conocer, o lo que hacía las raras veces que bajaba al pueblo.

El lobo cayó antes de llegar a la cabaña, aullando lastimeramente.

El  hombre dejó sobre la mesa el vaso de café que estaba tomándose, miró por la ventana y salió. Se acercó al animal y lo examinó atentamente. Cogiéndolo con cuidado, lo metió en la cabaña y lo colocó junto al fuego. Limpió bien la herida y la cubrió con un trozo de tela limpia.

- Espero que comas esto- dijo echando al lobo un trozo de carne que aún no había guisado.

Se lavó las manos y terminó el café después de recalentarlo.

Salió al bosque. Tenía que cazar algo para la comida. El último pedazo de venado que le quedaba se lo había echado al lobo herido.

Anduvo un trecho, sin prisas, redescubriendo, como cada día, la belleza que le rodeaba. El bosque estaba lleno de vida, y le gustaba darse cuenta de ello cada mañana, cada minuto del día.

"No se conoce nunca del todo el bosque. Es como la vida. Cada día hay algo nuevo que descubrir, algo bello en lo que no habíamos reparado", solía pensar en sus largas horas de soledad.

Al llegar a un claro, avistó un ciervo de impresionante cornamenta. Si conseguía abatirlo tendría carne para una buena temporada.

Lentamente, sin hacer ruido, cargó la escopeta, la amartilló, fijó sus ojos en el blanco... El animal cayó al primer disparo. "Buen tiro -se dijo- No ha sufrido"

Recogió la pieza cobrada, un macho viejo de gran tamaño, lo cargó en las espaldas y emprendió el regreso a su cabaña. Una vez allí, cuarteó el animal y se dispuso a adobar los pedazos. Tuvo trabajo hasta la caída del sol.

Había adquirido la costumbre de leer después de la cena, mientras consumía pausadamente su pipa, y, fiel a ella, cuando hubo dado cuenta de la comida, cogió un libro y se acomodó en la mecedora, que él mismo había hecho, junto al fuego. El lobo dormía.

"Si mañana puede andar, deberá volver al bosque"- pensó el hombre.

A la mañana siguiente un sol pálido adornaba el bosque.

Se levantó antes de la aurora y se fue al lago. Le gustaba ver amanecer desde allí, recostada su espalda en un árbol. Contemplaba extasiado cómo el sol subía... y subía...

Al principio era un disco naranja y se elevaba despacio. Cubríalo todo de un resplandor irreal, majestuoso. Y poco a poco se tornaba amarillo, como si, tras desperezarse, hubiera vestido una túnica de oro que extendía sobre las colinas de pendientes suaves y sobre el bosque ocre y verde, y sobre el espejo del lago helado y sobre aquellas otras montañas escarpadas de poniente y sobre el campo que había más allá del agua...

Todo despertaba y él quería que al renacer recibieran su saludo todas las creaturas, por eso abandonaba el lecho antes de que cantase el gallo y se iba allí. Se llenaba de paz.

Le gustaba sentir en la cara el aire fresco de la mañana, le daba fuerzas para afrontar el día con optimismo.

Cuando la sonrisa del sol ya era abierta y brillante, se levantó, contempló una vez más toda aquella belleza que le rodeaba y comenzó a caminar con paso firme en dirección a su cabaña.

Tenía que reparar la alacena.

El invierno era duro, pero aún se sentía satisfecho: si bien el frío era intenso, el bosque le proporcionaba no sólo con qué combatirlo, sino también todo aquello que necesitaba para subsistir. Los muchos años que había vivido en él le habían enseñado los misterios que ocultaba. Si a los hombres el bosque les parecía triste, él sabía que estaba lleno de vida, de una vida a la que un día decidió pertenecer. pero no había sido fácil conseguirlo, lo había logrado poco a poco, luchando por ello. Por eso ahora lo considerba tan suyo. Apenas tenía ya conciencia del tiempo que vivió entre los hombres, esos seres de su misma especie tan llenos de contradicciones. Y, sin embargo, él era uno de ellos, pero privilegiadoa: había encontrado lo que buscaba.

" La especie  humana...- pensaba- Buscan, pero sin saber qué, ni dónde encontrarlo, ni qué hacer con ello ¡Si tan sólo quiseira despojarse cada hombre de su egoísmo...!"

Pero acaso él también era egoísta.

Lentamente pasó el invierno. Y de nuevo despertaba el bosque.

El hombre de la cabaña estaba muy alegre. Mientras se aseaba cantaba muy alto una vieja canción que había aprendido de niño y había entonado muchas veces como mozo bajo las ventanas de las muchachas del pueblo que sus padres y muchos otros valientes y arriesgados fundaron.

La noche anterior el hombre de la cabaña había hecho una lista con todas aquellas cosas que era necesario comprar en el pueblo, al cual se disponía a bajar esa mañana.

Sentía la primavera, podía respirarla, palparla casi, aprehenderla con todos sus sentidos.

Una alfombra de resplandor amarillo mullía sus pasos camino del pueblo.

Iba silbando, sujetando con una mano la rienda de su borriquillo y con la otra apretando el tirante de su mochila. Lástima que no hubiera podido reparar el carro, pero necesitaba para eso las herramientas que iba a comprar. Caminaba con el sol de frente y lo sentía como un amigo.

Sabía que al llegar al pueblo todos iban a mirarlo y murmurar, pero ya estaba preparado para ello, y, además, estaba tan contento que no le imprtaba, hasta le divertía la idea.

En tanto tiempo de soledad no había perdido el buen humor, se había dado cuenta de que la alegía nace del interior y hace que todo parezca bueno, de que no son las cosas las que nos la dan.

Pensando y silbando, el camino se le acabó sin sentir. Enfiló la calle principal, ató su borriquillo en la baranda del porche del almacén grande y entró abriendo una puerta tan desvencijada que temió qudarse con ella en la mano.

Un empleado con cierto aire fatuo se adelantó al mostrador desde un apartado que había tras él y le preguntó secamente qué deseaba. El hombre de la cabaña, dispuesto a divertirse, le entregó la lista que llevaba, adoptando una falsa actitud intimidada. El empleado se volvió aún más seco al comprobar el efecto que creía haber causado en el cliente con su tono autoritario.

- Sí, bien- engoló la voz- Dentro de una hora le tendré preparado el pedido. Vuelva para entonces.

El hombre de la cabaña estaba sediento y se marchó a pasar ese tiempo en un local donde apagar la sed que lo aguijoneaba. Pero no aguantó allí una hora, sólo había fanfarrones y ociosos; apuró su cerveza y salió con rapidez. Desde el porche echó una ojeada a su alrededor y vio la calle polvorienta y asolanada. Había un gran alboroto de gente que iba y venía, riendo, hablando, dando fuertes voces. Damas muy peripuestas paseaban cogidas del brazo, cuchicheando y saludando con una sonrisa afectada a cuanto conocido encontraban.

El hombre de la cabaña bajó los escalones que elevaban el porche sobre la calle y se sumergió en aquel maremágnum agradable y anónimo. Se dejó llevar un rato, andando sin rumbo, siguiendo a la gente, dejando fluir su sociabilidad. Vio ante sí el hotel y decidió pasar. Todo era confortable y lujoso. Buscó el bar y fue a él. Se acomodó en una mesa. Probablemente la consumición sería cara, pero no le importaba. Para una vez que bajaba al pueblo no iba a escatimar unas monedas.

El hall estaba muy animado: el tren acababa de llegar y los viajeros entraban buscando alojamiento, previamente reservado en algunos casos, pero no en otros.

Y de súbito, su mirada se ancló en una aparición. Ella, esbelta y segura, había entrado allí.

Sus miradas se cruzaron...

03/02/2006 07:00. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 9 comentarios.

02/02/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

LA DESCONCERTABA CON SUS CAMBIOS DE ACTITUD, TAN AMABLE A VECES, TAN DISTANTE OTRAS, A VECES PARECIENDO QUERER, OTRAS INDIFERENTE. NO ERA CAPAZ DE ENTENDERLO, ESTABA PENDIENTE ELLA DE CADA GESTO DE ÉL, DE CADA PALABRA SUYA, DE CADA MIRADA, TENÍA QUE INTUIRLO CADA VEZ Y CADA VEZ SENTÍA MIEDO AL ENCONTRARLO, AUN ANTES DE QUE LO VIERA. ¿CÓMO ESTARÍA? ¿TENDRÍA ESA NOCHE AL AMIGO CARIÑOSO QUE SE PREOCUPABA DE ELLA? QUIZÁS ENCONTRARÍA AL HOMBRE QUE PARECÍA DESEARLA  Y LE DIRIGÍA MIRADAS INDIRECTAS CONTINUAMENTE; O AL CHICO INDIFERENTE QUE SÓLO LA SALUDABA Y LA IGNORABA YA EL RESTO DEL TIEMPO. CADA NOCHE ERA LO MISMO PARA ELLA: SIEMPRE PENDIENTE DE ÉL PARA INTERPRETAR SUS GESTOS, SUS PALABRAS, SUS MIRADAS, PARA INTENTAR SABER.

Y ALGUNAS NOCHES, EL AMIGO COMÚN QUE LA ESCUCHABA Y LA ACONSEJABA: AMIGO DE ELLA, AMIGO DE ÉL, UN AMIGO AL QUE CREÍA CONOCER Y QUE CONOCÍA SUS SECRETOS, UN AMIGO DEL QUE NADA SABÍA REALMENTE Y AL QUE LLEGARÍA A SABER, ALGUNA VEZ, CON EL TIEMPO.

LA NOCHE, LA NOCHE, LA NOCHE TORTURADORA, LA NOCHE DEL MIEDO Y LA INCERTIDUMBRE, SUS NOCHES: NOCHES VIVIDAS PARA ÉL, NOCHES EN ÉL DESPERDICIADAS, AMÁNDOLO CADA NOCHE, INVADIENDO AL DÍA CADA UNA DE SUS NOCHES CON ÉL, SIN ÉL. LO AMABA Y LO DESEABA, Y LO NECESITABA POR ELLO; NECESITABA DÁRSELE, COMPARTIRLO TODO CON ÉL, SU DÍA Y SU NOCHE, SU PAZ, SU ALEGRÍA, SUS PREOCUPACIONES, SUS AFICIONES, SU TRABAJO, SU OCIO, SU MESA Y SU CAMA: SU VIDA, VIVIR CON ÉL, VIVIR PARA ÉL.

02/02/2006 07:04. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

30/01/2006

LA MUÑECA ROTA

Dirigió sus ojos hacia la pobre muñeca rota. A menudo se había preguntado, aún se preguntaba, si aquel minúsculo y viejo trozo de trapo tendría alma. Cuando niña, la respuesta era inmediata. Cuando niña...

Se había mirado muchas veces en los ojos tristes de la vieja muñeca rota. A veces le había parecido percibir en ellos una luz alegre, o un suave reproche por algo. Era, sin duda, más que un juguete. Era un ser de otro mundo, una vida que en nada se parecía a la de los humanos, algo especial, con sus largas trenzas rubias de lana y su boquita pintada de un rojo intenso que muy raramente parecía sonreír. Tal vez no tuviera motivos...

Ella le hacía bonitos vestidos en las lánguidas tardes de verano, sentada bajo un paraíso, mientras abuelita, mamá, las tías y alguna visita ocasional, atendían eficientemente a sus labores de media, ganchillo o bordado y, al mismo tiempo, a una conversación que a veces interrumpían para contar algún punto.

Cuando se cansaba de coser, correteaba por los jardines con su pequeña y querida muñeca en los brazos. Le hablaba como a una niña y al llegar al lago, invariablemente le decía: "Ten cuidado. Si te caes y no estoy cerca puedes ahogarte. Un día te enseñaré a nadar, cuando seas mayor", segura de que podía oírla y entender sus palabras.

Ahora, cuando el tiempo había roto la magia de aquellas apacibles tardes, pensaba: "De todos modos, mi pobre muñeca no habría podido gritar "socorro""

Nunca le había dado un nombre. Tampoco lo había necesitado. Para ella, ésa era su querida muñeca y no había otra. Siempre le había profesado aquel afecto especial, lleno de ternura y dedicación. Tenía para ella una cunita de madera tallada donde la acostaba todas las noches y se imaginaba hacerla rezar y decir sus oraciones.

Nada había para ella más real que la vida de su muñeca.

¡Pobre muñeca de ojos tristes inmensos! El tiempo había estropeado sin compasión su cuerpecito de trapo y serrín. Su boquita era ahora pálida, sus miembros desproporcionados... Pero era la puerta dorada que le devolvía recuerdos de un tiempo decadente.

La guapa muñeca formaba parte de su mundo de sensaciones infantiles.

De pronto se sintió incapaz de recobrar aquellas vivencias que habían constituido el sustento de sus ilusiones siempre.

Dirigió sus pasos inconscientemente hacia la habitación que había ocupado cuando niña. Buscaba sin saberlo la cunita. Nadie más había vuelto a habitar la casona. ¿Estaría aún allí?

Se acercó al pueblo. El sol rozaba los tejados. Le recordó sus cuentos infantiles: era un pueblecito blanco, bajito y luminoso. Los claveles y geráneos ponían una nota de color en las limpísimas fachadas.

Antes había bajado a menudo hasta allí, siempre con su rubia muñeca entre los brazos, o de la mano, como la llevaba a ella mamá.

En el jardín vivía aún aquel hermoso paraíso bajo el que dejaba correr las largas tardes de los cálidos verandos de su infancia. Por algún milagro, aquel árbol aún podía cobijar con su sombra sueños e ilusiones.

Ella recordaba un embarcadero de madera clara y una barca de remos con un nombre: Matilde.

Grabada a fuego en su mente llevaba la imagen de su padre dando las últimas pinceladas en el costado sólido y firme del bote. "Era muy guapo" Y sonrió dulcemente con este pensamiento.

Ya no volvió a verlo. Nunca supo la razón.

Allí conoció su primer amor de adolescente. No recordaba su nombre, pero su rostro jamás podría olvidarlo. Ahora, en la distancia, le parecía todo irreal, producto de un sueño maravilloso. Sintió de nuevo sus ojos, tan profundos, mirándola con suavidad, como si le acariciase la larga melena flotando al viento.

Tenía todo aún aquel color de las viejas estampas, el color rubio del champán, el color del sol sobre los camps de trigo dorado.

Con su muñeca había cortado muchas veces en esos trigales amapolas, tan encarnadas como sus mejillas tersas de adolescente.

Quiso y le fue imposible recuperar la tibieza del sol encendiéndolas, tiñendo de vida rosa su piel. Hasta el sol era más frío.

Caminó lentamente, casi con miedo, solemnemente hacia el bosque; buscaba inconscientemente en su verdor algún signo del pasado. Avanzaba despacio, sobrecogida por su esfuerzo, abrazando a su muñeca, la muñeca rota tran frágil como sus sueño. Y al borde del bosque perfumado por la brisa, frente al lago limpio y claro, halló grabada su vida en una rama, a punta de navaja: un corazón atravesado por un flecha en cuyos extremos había unas iniciales y una fecha, 20-6-1925. Su muñeca sonrió...

30/01/2006 07:42. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 6 comentarios.

29/01/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

Dieron las doce en el reloj. Como cada noche, a esa hora se encendió el cartel luminoso del mercado, que estaba en la acera de enfrente, y pasó por la puerta del bar el camión de la basura, dejando tras de sí un olor insoportable y a la gente apiñada en el interior del local.

- Es Chanel 5- ironizaba alguien.

- No, qué va, es Poison- seguían la broma.

- Pues chicas, a mí me huele a Carolina Herrera- decía una tercera.

Las protestas contra la ruta del camión de la basura y las anécdotas relacionadas con el hedor que éste dejaba a su paso ocuparon los veinte minutos siguientes. De un tema en otro, la tertulia fue prolongándose y el tiempo transcurriendo. En el bar ya sólo quedaban Ana, Carmen, Pedro y Tasio.

Éste ya había apagado las luces y sólo tenía los focos grisáceos que mantenía encendidos mientras cerraba. Se disponía a lavar los últimos vasos cuando Carmen, que tenía prisa por irse y no quería hacerlo sin Tasio, se ofreció a ayudarlo, pensando que el barman no iba a hacerle caso. Sin embargo, a su brusca y poco sincera oferta:

- Anda, trae la escoba.

Tasio no dudó un momento y se la puso en la mano. Rompieron a reír Pedro, Ana y Pepe, que se había reincorporado tras ir al cajero automático, Tasio, y la propia Carmen con más ganas que nadie. Y así se encontró haciendo algo que sólo hacían allí los de confianza. Al día siguiente le tocaría a Ana. Ya estaba todo listo para cerrar, pero a alguien, no importa a quién, se le ocurrió tomar la última copa y Carmen se vio tras la barra sirviendo Dyck con cocacola y un Dyck con agua para Tasio.

- Ponnos unos cacahuetes- pidió Pepe.

Antes de que Tasio pudiera impedirlo, Carmen ya había colocado sobre la barra un platillo con los cacahuetes.

- Voy a tener que despedirte- amenazó el barman.

Cuando iban mediadas las copas, Ana empezó a meter prisa.

- Venga, acabaros eso y vamos a ver a Esteban, que ya es la una y media.

No surtió mucho efecto su apremio. Todavía tardaron un cuarto de hora cumplido en terminar las bebidas y entonces sí echó Tasio el cierre y subieron los cinco al pub de Esteban. No esperaban ver allí a Carlos, suponían que estaría en el garito con los demás.

- El Chiqui se estaba poniendo pesao y me he venido. Están hasta el culo de copas y ya me estaban tocando los cojones.

Así explicó su presencia en el pub. Inmediatamente fue pidiendo

- Elena, alhaja, un café... dos cafés...

A una indicación de Carmen, rectificó

- Un café, un té y unas copas.

A continuación se dirigió a la máquina del tabaco y sacó un paquete de Habanos.

- Elena, lechuza, qué bien enseñá la tienes. Se ha quedado con la vuelta.

La máquina, a veces, no daba el cambio. Elena abrió la caja y le dio a Carlos un par de monedas.

Tasio miraba una tabla en la que Esteban marcaba los pagos correspondientes a cada uno de los que aportaban para jugar a la loto. Tenía una peña y sus miembros eran bastante numerosos. Vio Tasio que debía dos semanas, pagó y adelantó otras dos. Pepe, cosa rara, lo llevaba al día. Carlos satisfizo su deuda de una semana y pagó un mes por adelantado. Esteban hacía cruces y más cruces sobre el papel. Ana comía con la cucharilla la crema de su café mientras Carlos y Pepe se burlaban de esta costumbre suya.

Pedro hablaba por los codos y a cada muestra de ingenio arrancaba carcajadas a los demás, sobre todo a Carmen y a Ana, que eran de risa fácil y escandalosa.

Las dos y cuarto, hora de irse.

- Me van a echar de casa, mañana me echan- se lamentaba Ana con regocijo y sin el menor pesar.

Todas las mañanas -y si no era por la mañana era a la hora de la comida- le caía alguna bronca por trasnochar teniendo la obligación de madrugar al día siguiente para ir al trabajo. En su casa no conocían el encanto de la noche y ella tampoco era capaz de explicarlo, peo lo sentí en toda su fuerza, de forma que seguía acostándose de madrugada y levantándose aun antes de amanecer, y soportando, unas veces con mejor humor que otras, la reprimenda diaria.

Como Carlos también se veía en esa situación, Carmen, por juego, les había ofrecido alojamiento en su casa, y ahora discutían qué habitación ocuparía cada uno.

- Para tí la habitación grande, que eso es una nevera; yo me quedo calentita en el cuarto de estar. Eso sí, para salir a la calle tienes que pasar por allí, así que cuando te vayas a trabajar, como te irás antes que yo, no me despiertes.

- ¿Y le vas a dejar pasando frío? ¿Tú sabes lo mal que se pasa? Anda, no seas mala; siendo grande la habitación...- bromeaba Esteban.

- Uy, Carmen tiene unas mantas...- ese "Uy" de Ana y su forma de no terminar las frases resultaban de lo más expresivo.

29/01/2006 13:18. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

28/01/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

Carmen y Ana bajaron juntas al bar. Una noche más, o al menos eso sentían.

- Hola, socias, ¿qué va a ser?- saludó Tasio.

- Dos cafés con hielo- pidió Ana.

Tasio, en silencio, se acercó a la cafetera y se puso a ello. En tanto salía el café, preparó platos y cucharillas y un par de vasos de caña con hielos. Ana lo tomaba sin azúcar; Carmen, con un sobrecillo. Estaban entre los contados parroquianos raros que no tomaban alcohol habitualmente, aunque Carmen se permitía de vez en cuando algún licor de fruta, incluso algún Baileys. Cuando no tomaba café, Ana bebía agua mineral y, en invierno, manzanilla. Era objeto de numerosas bromas por esta causa, ella misma se reía de su abstinencia. Pocas veces bebía alcohol, poquísimas: tres en dos años. La falta de costumbre hacía que cogiera el punto con medio daiquiri, única bebida alcohólica que le gustaba. Según sus propias palabras, controlaba lo que hacía y lo que decía, pero era incapaz de controlar la risa, reía sin poder parar por cualquier cosa que pensara, viera u oyera.

Al primer sorbo de café, Ana ya le cantó la alabanza.

- Está bueno, fuerte, fuerte.

Carmen asintió.

Llegaron Carlos y Pepe. Hicieron un saludo general y pidieron su copa.

- Tasio, danos de beber- exigió el primero.

- Y de comer- añadió Pepe.

- A cenar a casa- contestó Tasio poniendo cara de chiste.

Fueron llegando los demás. Esa noche no faltaba casi nadie. Paco se metió tras la barra para ayudar a Tasio. El bar estaba repleto; la terraza, también. Todo el mundo hablaba muy alto, las consumiciones se pedía a gritos; en el rincón de la tele, zona privilegiada, se discutía a voces sobre fútbol; alguien pedía a un amiguete que estaba en el otro extremo de la barra un paquete de tabaco, Choni llamaba desde fuera a Sara para que le pidiera una verde y Sara reaccionaba de inmediato subiendo mucho la voz:

- Tasio, una verde.

Al ruido de las voces se sumaba el de vasos y botellas, el sonido de la tele y la música que sonaba en el casete.

- Tasio, quita eso- gritaba Pedro.

Y Tasio, sirviéndose del mango de la escoba, apagó el televisor.

- Pero bueno, pon música, tío, quita esa mierda- se quejaba Paco.

Para él, lo que se oía no era música, sus gustos iban por otro lado.

Pepe se levantó para ir al servicio y Paco, que estaba de pie, asió el taburete con increíble celeridad y asentó regocijado sus posaderas en él. Ante la protesta de Luis, el hermano de Pepe, una respuesta típica del Tasio’s:

- Quien fue al retrete perdió el taburete.

Luis no supo qué responder.

En otro grupo, Pedro hablaba de teatro con Ana y Carmen, las cuales formaban parte de una asociación que pensaba llevar a escena "Maribel y la extraña familia"

-...sí, sí. Hombre, a mí me gustan los clásicos: Lope de Vega, Calderón...

- Bernabéu- cotinuó Ana la relación.

- Eso ha estado bien- admitió Pedro- Vas aprendiendo, vas aprendiendo.

Lo estaban pasando bien, muy bien.

 

NOCHE, CÁLIDA NOCHE SIEMRE NEGRA Y BRILLANTE, FASCINANTE SIEMPRE COMO EL MISTERIO, NOCHE CÁLIDA CON SU SONRISA BLANCA, NOCHE, IRRESISTIBLE NOCHE QUE SEDUCE Y NOS ATA CON LAZOS DE SANGRE ARDIENTE, CON LAZOS DE DESBOCADO AMOR, AMOR A LA NOCHE, AMOR POR LA NOCHE INEFABLE Y HERMOSA COMO UN VERANO ETERNO.

 

FUE UNA NOCHE DE VERANO. SU TRISTEZA SE HABÍA DESBORDADO Y ACUDIÓ A ÉL. LA CONFORTÓ. TUVO SUS BRAZOS Y SUS BESOS, AMOR DE UNA NOCHE DE CIELO OSCURO EN QUE FUE FELIZ COMO NO LO HABÍA SIDO NUNCA.

YA NUNCA FUE IGUAL. PERDIÓ SU AMISTAD. ÉL SE FUE ALEJANDO, ELLA FUE HUNDIÉNDOSE. OTRA VEZ AL BORDE DE LA VIDA, EN EL LÍMITE MISMO DE LA CORDURA. EL MIEDO Y LA TRISTEZA EN SU CORAZÓN, LA DESESPERENZA Y LA DESAZÓN DE LA INCERTIDUMBRE Y DEL DESCONCIERTO ANEGÁNDOLE LAS VENAS, INUNDÁNDOLE SU VIDA, SU MUERTE. ¿CÓMO SEGUIR SIN ÉL?  

28/01/2006 07:50. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

26/01/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

-¿Quién ha ganado??- pregunta Elena.

-¿Quién va a ganar?- responde Carmen.

Ana, como casi siempre, había ganado la partida.

Era la una y media de la madrugada.

-¿El último café?- propuso Carmen.

Lo tomaron en la barra, mientras charlaban con Elena.

A las dos menos diez se despidieron hasta la noche siguiente. Ésta había sido divertida en el bar, agradable en el pub de Elena y Esteban. No siempre era así: había noches aburridas, noches tristes, noches alegres, noches tranquilas y revueltas, y noches de luna llena. No hacía falta mirar al cielo, con observar a la gente de la noche se sabía que brillaba una luna oronda y sonriente, con toda su esplendorosa redondez presidiendo la fiesta. Ánimos alterados, excitación, calor, marcha, eran algunas de las sensaciones que esas noches invadían el ambiente y se adueñaban de todos los noctámbulos habituales. Las voces y las risas subían de tono, también las bromas. Sexo, sexo, sexo... que se quedaba en palabras y, quizás, en alguna ducha fría. Pero no siempre, ni en todos los casos.

 

ELLA EMPEZÓ A AMARLO SIN DARSE CUENTA DE LO QUE ESTABA OCURRIÉNDOLE. ÉL COMENZÓ A SERLO TODO, SE LE FUE COLANDO POR LAS RENDIJAS DE SU TRISTEZA, FUE TOMÁNDOLA CON SU CONSUELO, GANÁNDOLA CON SU CONFIANZA EN ELLA, GANANDO SU CONFIANZA, YA GANADA DESDE SIEMPRE SIN QUE NINGUNO ACERTARA A COMPRENDER POR QUÉ. ROMPIERON SUS SILENCIOS EN PEDAZOS EL UNO PARA EL OTRO, ELLA LE CONFIÓ, LE CONFIÓ ÉL. Y ÉL FUE INVADIÉNDOLE LAS VENAS, HACIÉNDOSELE SANGRE, FUE CONVIRTIÉNDOSE EN SU VIDA A PASOS DE ATENCIÓN Y DE TERNURA.

26/01/2006 10:51. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

24/01/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

20060124122156-newyears.jpg

LA NOCHE: SALVAJE, FASCINADORA NOCHE, COFRE DE UN TESORO IGNOTO QUE NADIE HA CONSEGUIDO DESCUBRIR, NOCHE, ODALISCA VELADA, HÉROE INCÓGNITO; NOCHE CON MIL OJOS DE PLATA; NOCHE OSCURA Y PROFUNDA, CIELO DE LUNA DE VERBENA, LUNA LLENA Y BLANCA COMO LA FELICIDAD DE UNA NOCHE DE VERANO.

 ESCLAVOS DE LA NOCHE, HADA Y BRUJA, MAGA HECHICERA QUE NOS SOMETE CON FILTROS Y PÓCIMAS CUYO SECRETO LE PERTENECE Y A NADIE DESVELA. NOCHE SIN TIEMPO, TODO EN LA NOCHE ES MÁS, NOCHE EN BLANCO Y NEGRO, EXTREMO O EXTREMO, NO HAY EN LA NOCHE MÁS OPCIONES. EN LA NOCHE SE VIVE, LA NOCHE SE VIVE, SE VIVE LA FELICIDAD HASTA EL ÉXTASIS, EL DOLOR HASTA LA DESESPERACIÓN; SE VIVEN HASTA EL DOLOR EL AMOR Y EL ODIO. LA CORDURA ESTÁ PROSCRITA, EXILIADA DE LA NOCHE LA TEMPLANZA. LO BUENO O LO MALO, APURAR LA VIDA HASTA EL FIN, SEA EL FIN COMO SEA, SEA COMO SEA LA VIDA, VIVIR...

24/01/2006 07:08. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

23/01/2006

LA NOCHE NOS ATRAPA

Había caído ya una noche cualquiera de verano. Poco a poco iban llegando los habituales. Pasaban al bar, pedían bebida y, cargados de vaso y taburete, o bien de vaso y silla, salían a sentarse a la puerta y montaban allí una terraza ilegal e improvisada que se extendía a la acera de enfrente, pero aquí sin más asientos que la misma acera, el bordillo, el sillín de alguna moto o el capó de algún coche.

Hoy la terraza estaba al completo: sentados quienes habían conseguido silla o taburete, de pie los más desafortundados o los más retrasados en llegar, habían formado una tertulia sobre nada divertida, vivaz y ruidosa. Entre trivialidades y bromas iba pasando la noche. Trasiego de bebidas del bar a la calle y de ésta al ar, tráfico de vasos vacíos y de cascos vacíos de botellines, cervezas sin, refrescos... Continuo tráfico rodado por la carretera, llenas las terrazas que se veían desde el bar y gente paseando o sentada en los bancos de la plaza situada más abajo daban a la noche el ambiente veraniego y animado propio de finales de julio.

Iban escapando las horas sin dejarse sentir. Los habituales empezaban a abandonar para recalar en otros lugares que frecuentaban y a los que venían a caer cuando cerraba el bar o un poco antes, pero nunca, en verano, antes de la una de la madrugada.

 

UN MUNDO NUEVO: MUNDO REDUCIDO, MUNDO CERRADO QUE SÓLO SE HABÍA ABIERTO ANTE SUS OJOS, PERO NO PARA ELLA; UN MUNDO QUE ESTABA AHÍ, TAN CERCA, TAN LEJOS. DESEABA ENTRAR, SE PARTE DE ÉL, FATAL ATRACCIÓN DE LO DESCONOCIDO; QUERÍA AVENTURARSE SIN SABER, INSENSATA Y DECIDIDA, NO HABÍA ELECCIÓN: LA FUERZA DE LOS SENTIMIENTOS. LO QUERÍA Y ÉL ESTABA ALLÍ, NO HABÍA ELECCIÓN.

DE LO PERFECTO A SU DESTRUCCIÓN, Y ÉL HABÍA ESTADO A SU LADO, SIN ÉL NO HABRÍA PODIDO SUPERARLO; EMPEZÓ A QUERERLO Y SU AMOR FUE CRECIENDO INCONTROLABLE (¿ALGUNA VEZ QUISO REALMENTE CONTROLARLO?) UNA NOCHE TRISTE; SU CONSUELO; UNA NOCHE DE LOCURA, ATRAPADA YA SIN REMISIÓN, AMÁNDOLO YA HASTA LO IMPOSIBLE Y SIN REMEDIO.

 

Ana y Carmen se marcharon a la terraza del pub al que solían acudir, una vez allí cambiaron de opinión y pasaron al interior. Elena estaba tras la barra y le daba a Esteban vasos y botellas que éste iba poniendo en una bandeja para servir en la terraza.

Saludos recíprocos; Ana y Carmen pidieron y, consumición en mano, fueron hasta su sitio habitual, el asiento del fondo derecha, con sus dos mesitas y la tele en una repisa en los alto de la pared. Al entrar al pub se veía a la izquierda una máquina tragaperras, la repisa de la ventana, que servía de asiento, y la barra. Ésta tenía un codo hacia la izquierda y, en el extremo, un refrigerador para enfriar las copas; al lado, colgada en la pared, la máquina del tabaco; frente a la barra, de izquierda a derecha, los aseos y un par de máquinas de videojuego contra una medianería tras de la cual quedaba una de las zonas de tertulia, con su banco corrido de obra, vestido con cojines en verde y negro, un par de mesitas redondas y algunas banquetas. Y por último, el almacén, con su correspondiente cartel de "PRIVADO" en la puerta. Entrando, a la derecha, tres zonas de tertulia con sus bancos corridos, banquetas y mesitas; en la primera zona, orientado hacia la barra, un televisor. Profusión de espejos, abanicos y plantas completaban la decoración del local.

Tras un rato de charla, Ana propuso echar una partida de Trivial y le pidió el juego a Elena. Entre sorbo y sorbo de café -Ana- y de té -Carmen- iban tirando el dado, preguntando y respondiendo; no jugaban ortodoxamente, su forma de jugar era mucho más divertida: cuando aquélla a quien le tocaba contestar dudaba o desconocía la respuesta, quien había hecho la pregunta le daba pistas, a veces clarísimas, a veces menos, pero siempre con el riesgo de que fueran malinterpretadas. Eso ocurría también cuando jugaban con otros amigos.

- En el país de los ciegos, el tuerto...

Paula debía completar el refrán y Ángel trató de sugerirle la idea de una corona girando un dedo alrededor de la cabeza, pero Paula entendió otra cosa y remató el refrán a su manera:

- El tuerto lleva boina.

La carcajada fue estruendosa, general y prolongada.

En ocasiones, alguien acertaba por pura casualidad:

-¿Cuáles son las minas más pequeñas?

Y Ana, tras pensar en unos cuantos metales, sin saber qué responder, dijo en broma:

- Las de los lapiceros.

Y acertó. Esta vez lo estruendoso, general y prolongado fue la protesta a carcajadas.

23/01/2006 21:23. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

LA NOCHE NOS ATRAPA

UN MUNDO NUEVO Y DESCONOCIDO SE ABRIÓ DE REPENTE ANTE ELLA; TRASPASÓ EL UMBRAL TÍMIDAMENTE Y SIN MIEDO. DEJABA ATRÁS SU MUNDO COTIDIANDO DE AÑOS, EL MUNDO A SU MEDIDA QUE ELLA HABÍA CREADO, UN MUNDO A SU MEDIDA AMABLE Y CERCANO. RENUNCIÓ A ÉL. INCURSIONES BREVES EN UN MUNDO ÚNICO Y DISTINTO, EN UN MUNDO DE REALIDAD SOLA Y DESNUDA, Y LA INTROMISIÓN FINAL: ATRAPADA, SIN SALIDA. YA PARA SIEMPRE ENGANCHADA A LA NOCHE, ADICTA A UN LABERINTO CAMBIANTE, NOVIA DE LA NOCHE BRUJA Y FASCINANTE, DE LA NOCHE NEGRA SIN NORTE, ENGAÑOSAMENTE CAMBIANTE, HAMBRIENTA COMO UN LOBO, PELIGROSA E IRRESISTIBLE COMO UN TIGRE, NOCHE SALVAJE A LA QUE NADIE DOMINA, QUE A TODOS DOMINA CON SU PODER OSCURO, CON SUS LUCES QUIMÉRICAS COMO LAS BROMAS DEL DESTINO.

23/01/2006 11:04. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

LA NOCHE NOS ATRAPA

20060123072500-la-noche-nos-atrapa-portadilla.jpg

Era un local alargado y pequeño, con una barra como media cruz gamada, una máquina de tabaco a la izquierda de la entrada, una máquina tragaperras, una de videojuego y una mesa con algunas sillas a la derecha de la misma, frente a la barra; y al fondo, el aseo. Un espejo detrás de la barra y otro mayor enfrente permitían ver indirectamente cuanto se quisiera mirar de modo furtivo. Media docena de taburetes y una estufa de gas en invierno -dos ventiladores en verano-, un calendario juego con todos los meses de treinta y un días y un calendario con la fotografía de un bodegón, jamón en primer plano, eran algunas de las características que daban peculiaridad al bar y lo convertían en un bareto con encanto. Pero era sobre todo el barman, como le gustaba ser llamado, medio en broma, medio en serio, quien atraía con su amistosa actitud a los muchos parroquianos que acudían a su local, bareto de amigos en guerra por conseguir un taburete, por disfrutar barra, y, en el colmo de la buena suerte, o de la habilidad, lograr una cosa y la otra sin dejar ninguna, bajo ningún pretexto, el resto de la noche.

23/01/2006 10:59. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.

LA NOCHE NOS ATRAPA

20060123071233-la-noch-nos-atrapa-titulo.jpg

LA NOCHE NOS ATRAPA. LA NOCHE ES UNA FIERA ÁVIDA QUE NOS DEVORA, UN LABERINTO DEL QUE RESULTA IMPOSIBLE ESCAPAR. TE VA ENVOLVIENDO LA NOCHE Y SÚBITAMENTE LO DESCUBRES, CUANDO YA ES IMPOSIBLE LA HUIDA, CUANDO QUERERLA SIQUIERA NO ES MÁS QUE UN SEGUNDO DE CORDURA, UN FULMINANTE DESTELLO EN MEDIO DE LA TORMENTA INFINITA, UN INSTANTE DE LUZ, DE PAZ, DE CALMA INVEROSÍMIL EN EL REINO DE LA DESMESURA. TIENE LA NOCHE DIMENSIONES PROPIAS, EN LA NOCHE TODO SE INTENSIFICA; TODO ADQUIERE PROPORCIONES QUE NOS SOBREPASAN, EN LA NOCHE INTENSA Y VIVA, PALPITANTE CORAZÓN DE UN MUNDO QUE YA SÓLO AMA LA NOCHE.

23/01/2006 07:12. Enlace. Tema: Rincón creativo Hay 1 comentario.

19/01/2006

ELOGIO DEL 2

El dos es un número perfecto; tiene la humildad de un arrodillado y la elegancia del cisne. Postrado de hinojos, el cuello erguido, es el dos un número firmemente establecido en su terreno que sabe desplazarse, deslizándose con tanta suavidad como si no tocara la tierra.

El dos es lo completo, porque ya se sabe: dos son compañía; tres, multitud. Es el dos, pues, la plenitud, frente a la soledad de uno solo, frente a la soledad de uno entre muchos.

Por eso, desde aquí, quiero hacer del 2 un merecido elogio, aunque tardío; como dice el refrán: nunca es tarde si la dicha es buena... y es de dos.

19/01/2006 18:15. Autor: espacio1999. Enlace. Tema: Rincón creativo No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]