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Cajón desastre

Pequeñas reflexiones: CARTA PARA ANA

Pequeñas reflexiones: CARTA PARA ANA

Querida Ana:

No sé siquiera si llegarás a leer esto. Tal vez recuerdes una conversación inacabada y quizá no tengas ningún deseo de retomarla. Pero yo sí siento la necesidad de decirte todo lo que no pude entonces. Hablábamos de experiencias y de edad, me decías que hay personas de veinte años que han vivido más experiencias que otras con cuarenta. No voy a rebatírtelo. Hay casos que lo confirman, hay jóvenes que han vivido muy intensamente, o muy extensamente, según se mire, su corta vida. Sólo una cosa antes de empezar: no busques en el diccionario porque lo que voy a darte no es una definición académica, sino mi particular y quizá peculiar visión de lo que son las experiencias, la experiencia y la madurez. De aquéllas no siempre se siguen éstas. Verás, Anita, no siempre se aprende de las experiencias, y considero que la experiencia no es otra cosa que las enseñanzas que se extraen de ellas. En cuanto a la madurez, no es sino la capacidad de responsabilizarse de las consecuencias de los propios actos. Y precisamente porque me considero madura y con experiencia, soy consciente de lo poco que sé y lo mucho que me queda por aprender. Me quedan muchas experiencias por vivir y muchas enseñanzas que extraer de ellas. Y a ti también, Ana.

AFECTUOSAMENTE: TU VIEJA AMIGA

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2 comentarios

Raquel -

Sé que tiene forma de hacerlo. Y me gustaría que, al menos, leyera esto. Y que me aportara su punto de vista sobre un artículo que le prometí y que tengo pendiente hasta saber qué enfoque le gustaría que le diera.

Anónimo -

Sé perfectamente a que conversación te refieres.
Pero me he dado cuenta que, Anita, Casi nunca acaba la conversación.
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