Supongo que así es para los cinéfilos documentados, pero esta comedia, basada en una obra de teatro que triunfaba en Broadway, es una delicia total. Conserva a pesar del tiempo (es de 1941) todo su encanto y su poder para provocar carcajadas.
Un reparto excelente encabezado por Cary Grant en el que figuran Josephine Hull y Jean Adair, como las adorables ancianitas, tías del protagonista, que, con la mayor naturalidad le confiesan a su sobrino Mortimer ser autoras de varios asesinatos por envenenamiento. Ellas también daban vida a estos personajes en el teatro.
Es divertidísimo ver cómo el pobre Mortimer va encajando como puede los descubrimientos y los acontecimientos delirantes que se suceden a lo largo de la comedia.
Bajo presupuesto, historia accidentada, escenarios limitados... Pero muchísimo talento y originalidad, y algún que otro guiño al espectador.
Una obra para ver mil veces y reír cada una de ellas como si fuera la primera.