
Sí, VACACIONES EN ROMA , al igual que otras películas clásicas, está llena de momentos mágicos. Pero uno de los más divertidos es, sin duda, el famoso paseo en Vespa. La princesa Ana se pone al manillar y... si ya era caótico el tráfico romano, a partir de ese momento se convierte en el más hilarante descontrol circulatorio que haya exisistido jamás, al menos en el mundo mágico de la pantalla.